Un mapa de Berlín para transitar por Tonalá

 In Luis Christian Velázquez Magallanes

Luis Christian Velázquez Magallanes*

La historia de las ideas muestra cómo las perspectivas para adquirir conocimiento forman escuelas o maneras de investigar el mundo. Una de las primeras confrontaciones se encuentra en las perspectivas ontológicas disímiles entre el idealismo platónico y el realismo aristotélico.
Tanto Platón como Aristóteles, además de aclarar una forma de concebir al mundo, también se dedicaron al diseño de un proceso metodológico para construir conocimiento. La mayéutica y la lógica de predicados, respectivamente, consolidaron procesos cognitivos en la academia y el liceo. A pesar de las diferencias, en ambas perspectivas, los alumnos debían adentrarse y comprender los principios ontológicos, epistemológicos y metodológicos de la escuela.
Uno de los cambios más significativos en la construcción del conocimiento empezó a gestarse con la diferenciación entre los fenómenos naturales y los sociales. La distinción parte de un hecho muy concreto: si la aplicación del método científico en el estudio de las ciencias naturales ha permitido la comprensión de sus fenómenos, luego entonces, ¿qué metodología debe aplicarse en el estudio y comprensión de los fenómenos sociales?
La necesidad de encontrar un método para las ciencias sociales o del espíritu, como decía Wilhelm Dilthey, permite el advenimiento de diferentes propuestas metodológicas. El principal obstáculo que debían resolver las propuestas metodológicas para las ciencias sociales consistió en describir cómo el sujeto de estudio forma parte del objeto de la investigación.
El primer elemento para la construcción de estas nuevas ciencias sociales emanó de la diferencia: si en la ciencia natural se cuantifica, entonces, como una derivación lógica, el estudio de los fenómenos naturales debe considerar aspectos cualitativos.
En este sentido, las primeras propuestas presentaron a Augusto Comte y el positivismo, Karl Marx y el materialismo histórico, Wilhelm Dilthey y la hermenéutica, Max Weber y el método comprensivo y Edmund Husserl y la fenomenología, entre otros.
La revisión metodológica de los teóricos sociales del siglo XIX permite entender cómo amalgamaron una propuesta sólida por las derivaciones lógicas entre su modelo ontológico, sus criterios epistemológicos y su propuesta metodológica. Queda claro que pertenecer a una perspectiva teórica implica reconocer cómo definen al mundo, bajo qué circunstancias podemos conocer ese mundo y cuál es el proceso para adquirir esos saberes. Sin importar la escuela, la principal característica de estas escuelas se encuentra en su congruencia. Para entender esta cualidad, es menester recorrer su reflexión metafísica y gnoseológica; de lo contrario, se puede caer en el error de realizar afirmaciones o señalar que una investigación se adhiere a los principios de una escuela, pero se predican severas contradicciones.
Leopoldo Zea y Augusto Salazar Bondy a finales de 1960 mantuvieron una discusión intelectual que buscaba precisar cuál era la manera correcta de hacer filosofía en Latinoamérica. Mientras que Bondy señalaba que no existía una filosofía propia en América Latina porque sus posturas eran adaptaciones o repeticiones de reflexiones europeas, Leopoldo Zea argumentaba que sí existía un modelo de pensamiento propio en Latinoamérica. El debate permitió sentar las bases para reconocer la herencia intelectual de los países americanos y el riesgo de caer en la repetición de reflexiones que no parten del mismo contexto.
La postura de Bondy enuncia una dolencia en los modelos de investigación contemporáneos. Indudablemente, los planteamientos abordan problemas o hechos significativos de la realidad, pero en la revisión de sus principios palidecen porque pareciera que se adhieren a la perspectiva metodológica de moda o más socorrida para palomear aspectos que en una reflexión analítica son necesarios.
Llevando la analogía a una ejemplificación concreta, es como pensar que con un mapa de Berlín puedo transitar sin ningún problema por Tonalá. Lo que importa es contar con una herramienta de ubicación, sin considerar que sea de otra región.

*Licenciado en Filosofía. Profesor de educación secundaria en la SEJ. chris-brick@hotmail.com

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