Receso vacacional

 In Jorge Valencia Munguía

Jorge Valencia*

Las vacaciones son el resultado de un esfuerzo laboral realizado durante un año. No dependen del éxito, sino de la antigüedad. Las concede la ley, no la bondad del empleador, y no es una dádiva, sino un derecho.
Las vacaciones de los maestros no las define la antigüedad, sino el calendario. Y el calendario se construye en base al proceso formativo de los aprendizajes esperados. Todos necesitamos descansar. La intensidad de las actividades magisteriales requiere recesos, maduración, vinculación con otras actividades: familiares, lúdicas, informales. Tanto los alumnos como los maestros son personas que merecen despejarse, reconstruirse, volver a empezar.
Las vacaciones son un paréntesis vocacional que permite fortalecer la libertad. Llevar a cabo tareas pendientes. Terminar un libro leído a medias. Cambiar horarios, tareas, costumbres.
Un maestro en vacaciones es un profesionista en estado de latencia. Sus destrezas y aptitudes entran en un “impasse”. Se le paga por enseñar matemáticas, aptitudes sociales, pensamiento crítico… En vacaciones, esas tareas se suspenden porque la relación humana también obliga pausas, paz mental, salud, descanso…
Un maestro en vacaciones acumula anécdotas, reflexiones profundas, trabajo personal.
Algunos maestros aprovechan las vacaciones para preparar sus clases. Algunos estudian diplomados o cursos en instituciones de prestigio. Otros viajan, conocen ciudades, caminan por playas remotas.
Están los que pintan la reja de su casa, cambian la tapa del tinaco, cambian la tierra de sus macetas.
Conviven con su familia. Pasean con sus hijos, ven a los ojos a su cónyuge. Le enseñan trucos nuevos al perro o palabras difíciles al perico.
En vacaciones, los maestros duermen más (a veces solamente duermen y sueñan y se acuerdan de sus sueños). Caminan. Leen. Cantan y bailan. Prueban un licor nuevo y brindan por la vida.
Desde ahí, el oficio magisterial adquiere otro prestigio. Se confirma la vocación. Hasta se extrañan los alumnos.
Las vacaciones son un preámbulo de la jubilación. Un recordatorio de que los seres humanos son educados por otros seres humanos.

*Director académico del Colegio SuBiré. jvalencia@subire.mx

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