¿Por qué no se termina una carrera profesional?

 In Marco Antonio González

Marco Antonio González Villa*

Todo proyecto político tendrá siempre en su campaña el mejorar y garantizar la educación para todos, y esta promesa eternamente incumplida y, al mismo tiempo, imposible ilusionar a algunos sectores de la población, pero realmente está lejos de ser una realidad: lo único seguro es que seguirá siendo un eslogan de campaña precisamente.
Pero ¿por qué no se puede garantizar una formación profesional para todos? Podemos encontrar algunas razones, que van desde posibilidades simples y fáciles de identificar hasta aquellas que son difíciles de aceptar o de nombrar en voz alta; aquí presentamos las tres principales.
La primera razón es la más simple: porque un adolescente o joven decide alejarse de la vida académica, optando por algún deporte, alguna expresión musical, el emprendimiento de un negocio, dedicarse a un oficio; poner una barbería-peluquería, poner uñas, vender micheladas o productos por internet, así como realizar tatuajes, son opciones atractivas y crecientes para muchos de ellos y ellas. Tomar malas o equivocadas decisiones, como no esforzarse en la escuela por voluntad propia, entran también aquí.
La siguiente razón son las condiciones familiares, entre las que resaltan el apoyo parental, económico o emocional principalmente: pedir que se cuide a una familiar sacrificando la formación o que se trabaje para apoyar la economía familiar o pensar que por haber nacido mujer no se debe estudiar, lo cual se sigue presentando lamentablemente.
La tercera razón es la más preocupante, la más obvia, pero también de la que menos conciencia se tiene: el sistema económico y político necesita que muchos estudiantes no terminen sus estudios. El expresidente Fox dejó ver entre líneas esta situación cuando en Estados Unidos dijo la famosa frase racista y denigrante… (los migrantes mexicanos) realizan trabajos que ni los… quieren hacer… Esta frase devela que en el sistema existen trabajos de una ínfima calidad, difíciles, pero también deja en claro que alguien debe realizarlos y no será precisamente alguien que tenga estudios. Aunado a ello, diferentes estudios sobre la pobreza en México han señalado que 3 de cada 4 niños que nacen pobres serán pobres toda su vida, dado que el entorno y el sistema no generan condiciones para que se pueda salir adelante. La sobreprotección estudiantil de parte del sector político, con becas injustificadas para algunos, aprobación sin mérito o esfuerzo y la desvalorización del papel y labor docente solamente fomentan que se deprecie y se cuestione desde el sector laboral la formación académica. Como se puede observar, el sistema busca y fomenta que fracasen grandes cantidades de estudiantes; de no ser así, ¿quién se hará cargo de los trabajos que nadie quiere hacer? Esperemos dejen el cinismo de lado y la hipocresía y dejen de usar a la educación dentro de sus supuestos objetivos políticos.
Así que pensemos en una persona que conozcamos que realiza un trabajo que pocos quisieran hacer y preguntémonos: cuando esa persona era niño o niña, ¿su sueño era trabajar en lo que se dedica hoy? Seguramente no, pero probablemente alguna de las tres razones presentadas fue la causa. ¿Habrá alguna otra razón?

*Doctor en Educación. Profesor de la Facultad de Estudios Superiores Iztacala. antonio.gonzalez@ired.unam.mx

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