Nuevos retos y posibilidades en la formación de las y los docentes

 en Miguel Ángel Pérez Reynoso

Miguel Ángel Pérez Reynoso*

Nos ha tocado vivir una época de diversos y profundos cambios, cambios en todas las esferas de la sociedad y de la vida pública, dichos cambios han sido aderezados por la pandemia del coronavirus, en educación han traído también consecuencias diversas.
Ante todo lo anterior, tenemos que la figura de las y los docentes sigue siendo la figura clave de la tarea educativa, pero con cambios profundos. También dichos cambios guardan una estrecha relación en cuanto a la definición profesional de los educadores.
Desde hace algunos años llegó la moda de la definición o desarrollo de competencias docentes, las cuales se pensaban o se definían como competencias profesionales. Dichas competencias se vinculan o se desarrollan con lo que algunos autores le llaman el pensamiento práctico del profesor y la adquisición y desarrollo del oficio para enseñar.
En un texto editado hace algunos años, el teórico e investigador español Ángel Pérez Gómez, habla de cuatro niveles de la competencia profesional de los docentes de hoy:

• Saber pensar.
• Saber decir.
• Saber hacer.
• Querer hacer.

Dichos componentes de las competencias profesionales docentes lo engarza con tres competencias básicas del desarrollo profesional docente. Dichas competencias las enuncia como sigue:

a) Todo docente del siglo XXI, deberá planificar, desarrollar y evaluar la enseñanza con la intención de fomentar el desarrollo de las cualidades humanas.
b) Todo docente deberá ser capaz de crear y mantener escenarios abiertos, flexibles, democráticos y ricos culturalmente en donde se estimule un clima positivo de aprendizaje.
c) Todo docente deberá de fomentar su propio desarrollo profesional a partir de la conformación de comunidades de aprendizaje entre pares, el intercambio de ideas y experiencias exitosas y estar abiertos a aprender de manera constante y permanente (Pérez Gómez, 2010).

Todo lo anterior se sintetiza en el pensamiento práctica de los docentes, un pensamiento que está en función de conocer a cada estudiante de mejor manera y distinguiendo el potencial para aprender, manejar los contenidos de estudios para hacer adaptaciones curriculares y de estar abierto a los cambios y las innovaciones de todo tipo, de utilizar los medios y la creación de ambientes para el aprendizaje que sean relevantes y necesarios para el alumnado.
La pandemia, lejos de verla como un impedimento, deberemos verla como un área de oportunidad y que, como parte de la misma, podamos decir que hemos avanzado en educación, delimitando con ello las cosas que tenemos por aprender.
Los cambios en la formación y en el ejercicio profesional de los nuevos docentes, deberá enfatizar en los resultados pero también en el proceso que se invierte para llegar a ellos. En todo esto, el gran salto que debemos dar es conocer más a fondo el pensamiento profesional del docente, para establecer mayores compromisos y que los aprendizajes por facilitar sean relevantes y duraderos en un mundo de desafíos constantes e incertidumbre permanente.

*Doctor en educación. Profesor–investigador de la UPN Guadalajara, Unidad 141. mipreynoso@yahoo.com.mx

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