Los estudios de la práctica docente. Hacia la generación de una nueva narrativa pedagógica basada en el deseo del cambio y la innovación

 In Miguel Ángel Pérez Reynoso

Miguel Ángel Pérez Reynoso*

A partir de la década de los noventa, cuando salimos de la crisis de la educación, se pusieron de moda los estudios relacionados con el análisis de la práctica docente y, concretamente, de la práctica educativa. Cuando el investigador educativo con un enfoque cualitativo y etnográfico ingresó en el aula, a partir de ahí se dio cuenta de infinidad de situaciones que suceden y que no habían sido conocidas desde otros marcos metodológicos.
Este fenómeno (el de estudiar la concreción de las prácticas) dio lugar a infinidad de trabajos de investigación que se concretizaron en propuestas de desarrollo educativo y que más adelante sirvieron como base para el diseño y puesta en operación de algunos programas de maestría centrados en el estudio y el análisis de la práctica docente. Para el caso nuestro, se diseñó y actualmente aún opera un programa de maestría llamado MEIPE.
Dicho programa no ha sido sensible a la actualización de su oferta formativa y, por lo tanto, no ha sido capaz de actualizarse a partir de los nuevos aportes en torno al estudio de la práctica. Los recientes estudios en torno al análisis de la práctica educativa dan cuenta de que ésta es producto de un complejo proceso de construcción, el cual se desarrolla en un contexto igualmente complejo, y dicho contexto está atravesado por factores culturales, institucionales, políticos y, sobre todo, sociopedagógicos.
Habría que partir de una pregunta inicial: ¿cómo entender la situación actual de los estudios relacionados con el análisis de la práctica docente en el momento presente?
En estudios recientes relacionados con el análisis de la práctica docente, se destacan los siguientes rasgos fundamentales:

1. La práctica docente no es una abstracción, es una construcción social, la cual está mediada e influenciada por el contexto político e institucional. En términos recientes, se puede decir que es “una puesta en escena”, que reproduce, rompe y articula una larga herencia pedagógica, la cual sintetiza la historia de la profesión con las recientes innovaciones en el campo de la docencia, pero también las reformas educativas relacionadas con el magisterio, las largas luchas por la democratización de la organización sindical y de las condiciones laborales e institucionales en donde se desarrolla la práctica, etcétera.
2. La práctica docente la llevan a cabo sujetos concretos de carne y hueso, con una historia particular igualmente concreta; dichos sujetos tienen una serie de deseos profesionales y han sido capaces de construir una subjetividad en el presente a partir de cómo fueron formados y lo que la sociedad espera de ellas y ellos.
3. Y el tercer punto que caracteriza los estudios de la práctica docente, entre otras muchas cosas más, es que los sujetos en condición de práctica llevan a cabo una serie de negociaciones, personales e institucionales; en dichas negociaciones se sintetiza lo que se acepta (lo que se valida) de lo que se rechaza y lo que queda al final es una especie de sedimento significativo, cuya concreción se hace presente en el estilo personal del ser docente. Cada docente en el acto de práctica no es lo que esperan que sea, pero tampoco lo que él se piensa en la acción. Esta es la síntesis de esta negociación personal, que va desde las prescripciones (de lo que se exige desde afuera) hasta el deseo (de lo que surge o emana desde adentro del ideal del ser docente).

La práctica como puesta en escena o puesta en acción viene siendo esta concreción de conjunto de luchas, pulsionales y de negociaciones institucionales. Cada docente es en la práctica no una pieza acabada, única o cosificada; no, el docente en la práctica es una diversidad de formas, un abanico más amplio que sirve para responder ante las exigencias del entorno, del currículo oficial, de su propia historia y de sus miedos ancestrales. Todo esto es lo que habría que estudiar primero (conocerlo) con la intención de intervenirlo para transformar una parte del sujeto docente en contexto.
Y una cosa más, recordemos que la práctica docente viene siendo en el fondo el conjunto de una serie de eventos fenoménicos, que cobran sentido a partir de los significados que cada sujeto le otorga a sus propias acciones y el sentido pedagógico que se torna importante al entender este entramado de ser docente y de llevar a cabo una forma particular de realizar la práctica.

*Doctor en Educación. Profesor-investigador de la UPN Guadalajara, Unidad 141. safimel04@gmail.com

Leave a Comment

Start typing and press Enter to search