¿Tiempo para cambiar?

 en Marco Antonio González

Marco Antonio González Villa*

¿Los cambios son necesarios?, la respuesta es difícil de responder, dado que todo depende de la perspectiva que se tenga al respecto. Hay muchas personas, también instituciones o países, a los que el cambio les aterra o bien les preocupa, por lo que hacen todo lo posible para que las cosas permanezcan iguales a lo largo del tiempo; hay otras a las que les parece totalmente necesario, llegando a enfrentarse con quien sea, y así se buscan cambios de género, de país, de régimen, de gobierno, de trabajo, de pareja, en fin, prácticamente se puede hacer una modificación en cualquier aspecto que configura y le da sentido o identidad a una persona o nación.
Hay personas a quienes decirles “no has cambiado nada” les parece un halago, sobre todo cuando la frase alude al físico específicamente, por lo que cambiar no es una posibilidad; incluso serán capaces de operarse para cambiar los cambios que ocurran con su cuerpo o con su rostro. Hay otros que quieren cambiar a los demás para que el mundo sea como ellos imaginan, muchos psicoterapeutas podrían dar testimonio de esta situación. Hay países en los que cuando un candidato habla de cambio en las formas de gobernar puede ser incluso asesinado, tal como fue el caso de Colosio hace más de dos décadas. Hay también una máxima que señala “cambiar, para que todo siga igual”, que establece que se hacen cambios aparentes pero las cuestiones de fondo prevalecen por lo que sólo se modifica aquello que no altera las esencias o los sistemas. Así se puede hablar de Reformas, pero en el fondo se busca que todo sea inamovible.
Pero los cambios son siempre una posibilidad y una oportunidad para mejorar, sobre todo cuando se tiene la intención de corregir aquello que no fluye de manera adecuada. Sin embargo, en muchas ocasiones hay personas u organismos sociales que no les gusta que los demás cambien, porque eso puede afectar sus intereses: un hombre opresor y violento jamás querrá que su pareja deje de ser sumisa y abnegada; un partido, líder sindical o un dictador en el poder jamás desearán que las personas intenten cambiar a sus dirigentes; muchos empleados del ámbito judicial no desean una transición a un modelo donde no haya corrupción y vean perjudicada así sus ingresos; grupos o instituciones políticas y económicas, tanto nacionales como internacionales, que promueven la explotación y se ven beneficiados con las diferencias entre clases sociales, buscarán desestabilizar cualquier intento de cambio democrático en un país que se haya logrado con la voluntad de las mayorías. No siempre los cambios son aceptados por los demás como podemos ver.
El fin de semana viviremos uno de los cambios históricos más importantes en la vida de México, pero la única forma de lograr verdaderas transformaciones significativas implica la voluntad de cambio de todos y cada uno. Tenemos entonces seis años para evidenciar quienes necesitaban e intentan un cambio, quienes quieren que sólo cambien los demás y quienes están en contra de que las cosas cambien. Ya veremos que grupo gana ¿no?

*Maestro en Educación. Profesor de la Facultad de Estudios Superiores Iztacala. antonio.gonzalez@ired.unam.mx

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