¿Se puede negociar entre docentes y gobierno?

 In Marco Antonio González

Marco Antonio González Villa*

Es importante señalar que no hay intención aquí de tomar partido y defender una postura; no es por ahí, es buscar, mediante el análisis, una vía de salida y solución para la tensión y enfrentamientos que se están viviendo en estos momentos.
Obviamente, hay fantasmas presentes que, de forma inevitable, establecen comparaciones con un filo que es difícil de tocar: movilización relacionada con instituciones educativas previas a un evento internacional en México. Y no es fácil para ninguno de los dos bandos, CNTE o gobierno, ya que ambos cuentan con apoyo, pero también con ácidas críticas y detractores. Lo que, lejos de favorecer el diálogo entre las partes, suele generar más polarización y radicalización de las posturas.
La pregunta en el aire, bajo este panorama, es clara: ¿hay forma de que puedan negociar? Hacer una recuperación etimológica del término y de algunas de las definiciones posibles, encontramos escenarios lingüísticos interesantes en esta relación gobierno-CNTE: 1) La etimología latina nos indica que el término proviene de la unión de nec, que es propiamente una negación que se significa como no o sin, y otium, que significa ocio, por lo que la traducción sería sin ocio o, bien, sin descanso; en algunas culturas el término hacía referencia a ocuparse de las obligaciones, el trabajo o transacciones comerciales. 2) En acepciones de tipo comercial, negociar implica acordar, comerciar, establecer un tratado de alianza o traspasar un bien.
Con la definición etimológica entendemos que se están ocupando ambas partes de sus obligaciones, de sus trabajos, pero tiene más tintes de transacción comercial: lo económico, importante siempre, aunque se niegue o minimice, siempre está detrás. De hecho, muchos comentaristas de noticieros señalan que la CNTE va a parar todo a cambio de una gran suma de dinero.
Si consideramos las definiciones de diccionario, acordar es un término interesante, al mismo tiempo que difícil de llevar a la práctica: llegar a acuerdos significa buscar una solución que sea óptima para ambas partes en las que se va a ganar en lo general, pero se tendrán que ceder algunos puntos: la CNTE tiene 79 puntos en su pliego y el gobierno ofrece dialogar sobre cada punto. Pero las presiones ejercidas de ambos lados han ido tensando las negociaciones, al igual que las amenazas o las formas en que se dispersan las manifestaciones.
Nos quedan menos de 10 días para llegar a un acuerdo antes del inicio del Mundial; tal vez, igual a sacar un presupuesto por parte de las cámaras, se encuentre una solución de última hora. Pero en todos los acuerdos, si una de las partes acepta, pero no está totalmente convencida, entonces volverá a querer renegociar lo mismo y no lo hará de formas que a la otra parte le parezcan razonables.
La CNTE tiene un punto a favor para presionar al gobierno, el 11 de junio, pero sea cual sea el resultado, no se ve que haya una resolución que deje conforme a las dos partes. Parece un conflicto que sólo hará tregua y después volverá. Me gustaría pensar que me equivoco, pero sabemos que no.

*Doctor en Educación. Profesor de la Facultad de Estudios Superiores Iztacala. antonio.gonzalez@ired.unam.mx

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