Regreso, no regreso

 en Miguel Bazdresch Parada

Miguel Bazdresch Parada*

Se regresa a la escuela y no se regresa a clases. La autoridad educativa estableció, según reporta la prensa de la ciudad, “que no se trata de una autorización para el regreso a clases presenciales, sino para crear grupos de seguimiento académico que hagan diagnóstico, retroalimentación y complementos de la modalidad en línea”.
Tal regreso será a partir de marzo, en grupos de hasta nueve niños en la modalidad de que “los mismos niños no pueden asistir constantemente dos semanas (seguidas). Es decir, pueden ir la misma semana cuatro días y tendrían que ausentarse la siguiente”. Y se señaló de manera clara que formar y acudir a esos grupos será una decisión voluntaria de las escuelas y de los padres de familia. Además, se determinó, permitir las actividades deportivas y culturales en espacios abiertos en el interior de las escuelas.
Asistimos a un regreso no regreso del todo. Bien por intentarlo. Veremos cómo sucede la organización: Cuántas escuelas deciden hacer los grupos, cuántas familias aceptan, cuántos grupos de nueve niños pueden formarse y cuántos grupos de nueve pueden ir de manera simultánea a cada escuela. Y cuántos maestros deciden asesorar a los grupos, pues también pueden rehusar participar si están en condiciones de riesgo. Los detalles pueden asegurar un éxito o un fracaso según se resuelvan. Una versión de este regreso afirma que está pensado para estudiantes con alguna barrera para el aprendizaje y estudiantes quienes no han podido seguir los cursos a distancia por razones de fuerza mayor. Si la versión fuera cierta, es una excelente propuesta. No obstante, realizarla requiere una excelente organización.
Quizá está pensado, aunque no está anunciado, cómo se atenderá un detalle importante de prevenir. En concreto las acciones de prevención del contagio tales como, la revisión de los y las estudiantes, y de los maestros y maestras antes de entrar a la escuela. Asimismo, el procedimiento a seguir si algún estudiante o maestro resulta contagiado y determinar, en ese caso, a quiénes se les debe hacer pruebas de contagio. ¿Se debe cerrar la escuela o sólo el grupo de niños cercano a la persona que resultó contagiada? Éste y otros detalles son importantes de conocerse por parte de los padres-madres de familia, y de manera adecuada también por los y las estudiantes, a fin de evitar sorpresas, prisas, conflictos y asombros cuando las cosas pasan.
Las autoridades educativas y sobre todo las de salud han de cuidar con mucho detalle las condiciones prácticas de este regreso parcial a la escuela a fin de que no resulte fallido y sí un primer paso para regularizar lo aprendido por los niños, niñas y jóvenes en este largo periodo de pandemia. Al mismo tiempo, consecuencias de la pandemia y las propuestas para atenderlas nos recuerdan la importancia de una reforma de fondo de la formación inicial y continua de los y las docentes, pues sin duda, los jóvenes normalistas requieren tomar conciencia de las nuevas condiciones de las situaciones de enseñanza, las cuales cuestionan la preparación tradicional del normalista. Punto para pensar por autoridades y formadores de docentes.

*Doctor en Filosofía de la educación. Profesor emérito del Instituto Superior de Estudios Superiores de Occidente (ITESO). mbazdres@iteso.mx

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