Regreso a clases y aprendizaje: diferentes lecturas

 en Marco Antonio González

Marco Antonio González Villa*

En palabras del Presidente, –llueva, truene o relampaguee, se regresará a clases presenciales a finales de agosto–, bajo dos argumentos principales: somos uno de los dos países que más tiempo llevamos sin asistir a las escuelas y porque el daño va a ser mayor.
Sin que esto sea un trabajo de exégesis o hermenéutico, otra vez, se pueden realizar diferentes lecturas de las palabras del mandatario, buscando resaltar mensajes entre líneas, que no se dicen, pero quedan sugeridos; obviamente es un trabajo interpretativo, pero cabe el análisis.
Decir que ya no podemos estar más sin ir a la escuela, por los días de encierro y por las lamentaciones futuras, deja en claro, al menos para mí, que para el Presidente la educación en línea ha sido deficiente y de pocos o nulos resultados, lo cual resulta interesante. Por un lado, siempre se ha dicho que la escuela debe fomentar la autogestión en el aprendizaje lo cual, obviamente, no se ha conseguido y se sigue haciendo necesaria la presencia del docente en las aulas para favorecer el aprendizaje. Por otro lado, pareciera que está implícito que lo importante de la escuela es la función vinculante y socializante, por encima de los contenidos y los programas de estudio, lo cual no suena descontextualizado o sin bases, hay elementos que sustentan la idea. En el año 2009 Skliar y Larrosa fueron compiladores en el libro Experiencia y alteridad en educación, en donde se planteaba que la relación que establece el o la docente con sus estudiantes, el contacto y vínculo afectivo, es lo más importante de la educación, aspecto que se ha perdido definitivamente durante la pandemia y lo dicho por el Presidente tendría sentido. Por otro lado, recordemos que, hace algunos años, algunas propuestas de la antipsiquiatría planteaban que los pacientes psiquiátricos podían presentar mayores avances si se minimizaba el papel directivo de los doctores y se enfatizaba el establecimiento de las relaciones sociales de los pacientes como medio y vía para salir de sus problemas mentales, lo cual ocurrió en muchos casos. La película Atrapados sin salida nos muestra un ejemplo de esta situación: lo importante son las relaciones, no las disposiciones institucionales.
Lógicamente podemos pensar que las palabras del Presidente están solamente enfocadas a que, veladamente, busque ir reactivando diferentes sectores sociales pensando estrictamente en lo económico, lo cual pondría de relieve que, como han señalado muchos previamente, se piensa más en lo político y en lo económico antes que en lo educativo. No obstante, quiero pensar que hay una visión de la importancia de la función social y vinculante de la escuela, en todos los niveles, como un elemento que favorece el aprendizaje; no lo administrativo y burocrático, sino la relación docente-estudiante y estudiante-estudiante.
Como buen político no puede mandar mensajes claros y específicos y debe dejar abierto su mensaje para generar esperanza e interpretaciones, que eviten comprometerse o evidenciar una postura. Por eso aquí ofrecemos una posible interpretación ¿cuáles otras habría? Se vale interpretar y compartir.

*Doctor en Educación. Profesor de la Facultad de Estudios Superiores Iztacala. antonio.gonzalez@ired.unam.mx

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