Receso escolar sin vacaciones
Jaime Navarro Saras*
El calendario establece dos periodos de receso escolar.
El primero comprenderá del 21 de diciembre de 2026 al 5 de enero de 2027,
reanudándose las clases el 7 de enero.
El segundo será del 22 de marzo al 3 de abril de 2027.
Boletín 235. Calendario escolar 2026-2027 para Educación Básica y Normal.
Fue durante el ciclo escolar 1994-1995 cuando apareció por primera vez el término receso de clases para referirse a lo que antes se llamó vacaciones durante los meses de julio y agosto, lo que comúnmente era nombrado vacaciones largas o de verano. Justo un ciclo escolar después de que apareció el calendario escolar 1993-1994 de 200 días y con Ernesto Zedillo como secretario de Educación en el último año del sexenio de Carlos Salinas de Gortari, la era neoliberal estaba en todo su apogeo, además de que México se incorporaba al TLCAN (Tratado de Libre Comercio de América del Norte) el 1 de enero de 1994, dicho calendario ad hoc para dar respuesta a las empresas que requerían mano de obra y tiempos suficientes de sus trabajadores fuera de casa.
Desde entonces a la fecha, el calendario escolar ha tenido modificaciones sustantivas, para pasar de 200 días a 185 en los últimos años; sabemos que el calendario es sólo un referente, ya que nunca se han cumplido cabalmente los días de clases marcados; a lo sumo se cumplen 170 días. Lo más evidente lo tuvimos este ciclo escolar que recién ha culminado, el cual rompió su récord con menos días de clases gracias al Mundial de Futbol y los problemas de inseguridad.
En pláticas y comentarios de docentes acerca del receso escolar, hay una queja generalizada sobre el manejo que las autoridades educativas hacen con ello; en los hechos son vacaciones, pero se dice que no son, ya que el magisterio deberá estar al tanto de cualquier tipo de llamado para hacer actividades relacionadas con sus funciones si es necesario (lo cual nunca ocurre más allá de mensajes vía correo electrónico o redes sociales como el WhatsApp). Sin embargo, la inquietud y la incomodidad no terminan y, más allá de hacer uso de esos tiempos para vacacionar dentro o fuera del país (que muchos lo hacen), terminan por abortar dichas ideas y lo hacen dentro de sus comunidades, ya bien sea en salidas cortas ampliando los fines de semana o laborando en oficios informales para completar el gasto.
Según el calendario escolar 2026-2027, las vacaciones oficiales son durante los periodos de Navidad y Año Nuevo, del 21 de diciembre al 5 de enero, y la Semana Santa y de Pascua, del 22 de marzo al 2 de abril. El receso de clases inicia el 9 de julio y termina el 20 de agosto (en el Boletín 235 enviado por la SEP lo denominan receso escolar).
Durante este periodo, el único personal que está obligado a asistir a las escuelas (y eso es un decir) es el PAEE (Personal de Apoyo y Asistencia a la Educación), ya bien sea supervisado a distancia o de manera presencial por algunos directivos que no tienen más vida que la escuela que dirigen (que son raros, pero se dan).
Antes de que aparecieran los genios de la educación para diseñar actividades calendarizadas, el magisterio utilizaba los periodos de julio y agosto para diversas actividades, entre otras:
• Académicas al estudiar o laborar en las escuelas Normales de verano, el Instituto Federal de Capacitación del Magisterio (hoy CAM), los cursos de verano que organizaba la SEP con valor escalafonario, entre otros.
• Recreativas, al vacacionar local, nacional o internacionalmente.
• Laborales, al trabajar en sus comunidades, en las grandes ciudades y hasta en el extranjero como EEUU o Canadá (muchos de ellos lograron pensionarse en dichos países laborando solamente los meses de julio y agosto).
Hoy en día todo eso se terminó y a la SEP y a las Secretarías de Educación de los estados les ha faltado imaginación para involucrar al magisterio en procesos de actualización u otro tipo de actividades que los potencien y estimulen como sujetos educativos profesionales; una de las razones es porque el presupuesto educativo no alcanza para realizarlo y, en cambio, dejan al libre albedrío acompañado de amenazas para que el magisterio esté al tanto del llamado en cualquier momento.
Bueno sería que las autoridades educativas se dejen de hipocresías y desaparezcan el término receso escolar y vuelvan a nombrarle como lo que son: vacaciones de verano; de otra manera, tendrían que diseñar ideas donde los meses de julio y agosto se conviertan en un periodo que articule el ciclo anterior con el siguiente y que el magisterio encuentre en ello motivaciones para ser mejor, no sólo con actividades académicas, sino también recreativas, sociales, de intercambio, etcétera.
Estamos entrando al ciclo 2026-2027; han pasado 25 calendarios escolares de este siglo y no se ven grandes mejoras en los índices educativos y en las dinámicas escolares. Bien valdría la pena que se reinventen las actividades durante los meses de julio y agosto y probar otras dinámicas que puedan mover este hartazgo escolar que es más parecido a una guardería que a un laboratorio donde se desarrollen inventos y descubrimientos. El tema, además de conocimiento, requiere voluntad para hacer de las escuelas contextos reales de aprendizajes. Ya tenemos suficientes pruebas de que hacer lo mismo que hace 33 años (en que se le incrementaron los días al calendario escolar) y nombrarle receso de clases a los meses de julio y agosto no lograron grandes cambios; lo único cierto es que se le quitaron responsabilidades a los padres de familia y tutores y, por otro lado, atiborraron de tiempos y de más días en las escuelas al magisterio que con el tiempo lo único que lograron fue cansarlos en lugar de estimularlos, y esa es la realidad educativa de nuestro país, pero que estamos en tiempo de hacer las cosas de diferente manera, para lo cual se requiere inversión y voluntad y, por lo visto, no se tiene ni una ni otra cosa y ello es de lamentar…
*Editor de la Revista Educ@rnos. jaimenavs@hotmail.com