¿Quién decide matar a un estudiante?

 In Marco Antonio González

Marco Antonio González Villa*

Desafortunadamente, otra vez el CCH ha sido el escenario en donde la violencia se hace presente: el caso del CCH Sur en el que un estudiante fue asesinado y un trabajador herido a manos de, al parecer, otro estudiante, ha conmocionado a toda la comunidad universitaria y a la sociedad en general.
Ha sido claro para todos que, en los últimos años, ha habido un incremento de violencia al interior de las escuelas, en donde estudiantes son los principales ejecutores, ya sea hiriendo o golpeando a otros compañeros o compañeras o bien a docentes y trabajadores, como en este caso.
Sin embargo, casi de manera incomprensible y surrealista, en tanto distorsión de la realidad, damos una respuesta inmediata de culpar y responsabilizar a docentes y directivos del delito o crimen cometido. Y es aquí donde veo un malentendido, un sinsentido, que, lejos de resolver el problema, ha conseguido que este se incremente, porque desvía la atención o quita un alto porcentaje de responsabilidad que tiene el criminal o delincuente; de esta forma se ayuda y se promueve el crimen en las escuelas: si soy menor de edad, puedo matar a alguien y culparán a la escuela. Es una frase fuerte que hace falta ser reflexionada con profundidad y detenimiento.
Pareciera ser que, por algún tipo de resentimiento o malestar, algunas personas ven la oportunidad de atacar a los miembros académicos de una institución cada que ocurre una desgracia, pero no sé qué tan válido y acertado sea esto.
¿Quién decide atacar o, en este caso, matar a otra persona? A título personal, jamás he escuchado a una autoridad o docente promover la violencia y los ataques físicos entre miembros de la comunidad; nunca he visto que en reuniones de docentes y autoridades se planee u organice un ataque o muerte de un miembro de la comunidad, no, pero sí hemos visto que una persona un día decide, por su cuenta, por su voluntad, consciente de lo que hace, evidenciado por la planeación que hace del hecho, lo cual lo hace totalmente responsable de lo que hace. Las escuelas, lo entiendan los estudiantes o no, brindan conocimientos y cultura a sus estudiantes, pero también los preparan para la vida adulta y ser adulto implica, más allá de los cambios biológicos o de una edad legal, hacerse responsable de nuestras palabras, nuestras decisiones y nuestros actos. Que me perdonen muchos, pero en un asesinato el asesino tiene nombre y apellido.
Ahora docentes y autoridades somos responsables de las decisiones de los y las estudiantes: si un estudiante se droga, si se alcoholiza, si agrede a otros o si matan a alguien, la culpa es de la escuela, ¿de verdad? ¿Cuál es la lógica? Porque entonces responsabilicemos a más implicados: ¿y sus padres y madres?, ¿y sus amistades?, ¿y sus compañeros?, ¿qué hicieron ellos por alguien que tuvo que dar muestras de que algo estaba mal?, ¿lo ignoraron?, ¿minimizaron sus conductas o son culpables por omisión al no reportar a tiempo aquello que veían mal? Pensemos entonces bien a quién hacemos responsable de lo que ocurre: los hechos son claros, quien ejecuta y decide cometer un crimen es responsable. Que en paz descanse el estudiante, mi más sentido pésame a sus seres queridos y para la comunidad universitaria un mensaje: en una comunidad nos cuidamos todos y todas; a cada uno nos afecta una experiencia como ésta, pero como comunidad nos corresponde estar unidos, no separados, y brindar alternativas de solución que eviten más desgracias. Y que el criminal pague con todo rigor sus actos: un castigo ejemplar sería un bálsamo para la familia y la comunidad.

*Doctor en Educación. Profesor de la Facultad de Estudios Superiores Iztacala. antonio.gonzalez@ired.unam.mx

Comments
  • Yola Armenta

    Correcto….Si profundizamos somos una comunidad y pertenecemos a una sociedad. Desafortunadamente el tejido social está roto y viene rompiéndose desde ya décadas o diría que desde siempre en México con la impunidad. Nuestros actuales sistemas e instituciones están colapsado al estar llenos de personas con mentalidades corruptas como nuestro gobierno que permitieron o son parte de organizaciones de delincuencia. Aunque algunos aún son personas honestas que cumplen sus funciones en favor del pueblo. Pero en realidad no se aplica la ley a quienes más daño hacen a la sociedad y el modelo es para todos. Por eso cualquier persona mata,roba, secuestra,jaquea pensando que es normal. Estos delincuentes se sienten más inteligentes por no respetar las reglas civiles que son las que nos permiten a todos vivir con derechos, libertad y desarrollo. Estos hechos vividos en la Universidad solo demuestran el nivel de descomposición de las instituciones y sociedad en las que vivimos actualmente. La delincuencia nos pone en estás situaciones de límite, afectando principalmente a los jóvenes, genera pobreza en todos los sentidos, nos humilla y nos pone de rodillas ante la incertidumbre y miedo de no tener libertad de expresión, de acción, de reflexión, y pensamiento. Esto solo nos está exigiendo la transformación o reemplazo de los modelos actuales referentes a sistema social y sus instituciones hacia lo honesto y el respeto.

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