Protestas de jubilados. Y el gobierno ni ve y ni escucha

 In Miguel Ángel Pérez Reynoso

Miguel Ángel Pérez Reynoso*

El pasado jueves 24, miles de empleados y maestros jubilados afiliados al IPEJAL (Instituto de Pensiones del Estado de Jalisco) tomaron las calles del centro de Guadalajara para darle salida a una serie de protestas y del descontento acumulado por muchos años y por miles de afrentas recibidas a lo largo de la historia reciente.
Por mucho tiempo, el IPEJAL operó con números negros; se había tornado en una empresa estatal especialmente rentable, hasta que llegaron los corruptos y depredadores que han robado y han abusado de los recursos del IPEJAL, que en gran parte es patrimonio de los trabajadores al servicio del gobierno de Jalisco, dentro de los cuales se cuentan burócratas, trabajadores al servicio del Estado, empleados estatales y docentes que laboran en el sistema estatal de educación. Las y los trabajadores se han organizado en algunos colectivos pro defensa del patrimonio del IPEJAL.
Los recursos y el patrimonio de IPEJAL fueron utilizados para construir la Villa Panamericana y que ahora dichos espacios se venden como departamentos de interés social; con dicho patrimonio las autoridades gubernamentales realizan algunas compras o adquisiciones, que en muchos casos vienen sobrevaluadas, es decir, se paga mucho más de lo que se debiera en justicia. Dando lugar a moches o a desvío de recursos en dichas transacciones.
Los trabajadores también exigen una mayor representación en el Consejo de Administración, que viene siendo la instancia que toma decisiones y administra discrecionalmente los recursos de dicho organismo. Además, un dato adicional da cuenta de que cada vez son más las personas que engrosan las filas del personal jubilado con relación al personal en activo. No solamente está en riesgo el futuro de dicho organismo, también se corre un gran peligro en el presente.
Desde que un trabajador ingresa al sistema público en cualquier puesto o dependencia, comienza a cotizar para dicho organismo, es decir, hace su ahorro y dicho dinero también sirve para pagar las pensiones del personal jubilado. Otro dato adicional y, a diferencia de los empleados federales, que tienen un tope para el retiro, en Pensiones del Estado no se había normado para establecer un tope de dicho fondo y hubo algunos funcionarios (entre ellos personas vinculadas a las dirigencias de la Sección 47 del SNTE) que se otorgaron las llamadas pensiones doradas, dentro de las cuales hay un pago por retiro de 200 mil pesos o más mensualmente.
Los trabajadores también argumentaban acerca del servicio médico para jubilados, con largas esperas para las intervenciones quirúrgicas y sin medicamentos en las clínicas.
Como parte del movimiento, se comenzó a correr la consigna de FUERA LEMUS, FUERA LEMUS. Pablo Lemus es el actual gobernador de la entidad y pareciera que junto con su antecesor, Enrique Alfaro, han sido omisos a los reclamos de los trabajadores jubilados.
Una persona jubilada es un personaje que ha entregado buena parte de su vida en el trabajo, con 30 años de servicio o más; después de ello pasa a engrosar el ejército de pensionados, jubilados o personas en retiro. Ya con el cansancio natural del paso de los años. Los trabajadores jubilados merecen respuestas convincentes y no demagogia; hasta ahora no ha habido ningún gobierno en Jalisco que sea sensible a sus justos reclamos. De no tener respuestas a sus demandas, muy pronto los jubilados saldrán nuevamente a la calle a protestar.

*Doctor en Educación. Profesor-investigador de la UPN Guadalajara, Unidad 141. safimel04@gmail.com

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