Para vivir en la escasez

 In Miguel Bazdresch Parada

Miguel Bazdresch Parada*

Hoy, la agitación social y económica incitada por el récord de modificaciones por minuto a la postura del gobierno de los Estados Unidos, sobre todo cualquier asunto, así sea el mínimo, suscita una velocidad de los cambios que son envidia de los autos Fórmula Uno. No poco contribuye la gran cantidad de cambios y modificaciones de las posturas del presidente Trump y las múltiples reacciones del resto de los gobiernos del mundo.
La situación de guerra y sus efectos, desde luego en el número de efectivos militares y, sobre todo, en las instalaciones de las ciudades y de los ciudadanos tanto en Gaza como en Ucrania, Irán y Cuba, afectan al funcionamiento del mundo económico, pues el cierre de una ruta marítima condiciona la fluidez, entre otros, del mercado petrolero y sus instalaciones marítimas y barcos.
La inflación crece, la economía de subsidios, el costo de la energía y, en general, los precios, sueldos y rendimientos sufren de ritmos cambiantes, a veces súbitos y, desde luego, las decisiones han de salvaguardar lo fundamental a pesar de la afectación sufrida por lo no prioritario. Habrá que ir paso a paso para decidir lo mejor (o lo menos peor) en cada coyuntura.
El mundo educativo sufre consecuencias y ha de prever mejoras y apoyos “muy mínimos”, pues, ni modo, no será una prioridad, aunque sí una atención necesaria de lo elemental y un terreno para la creatividad a fin de resolver con lo mismo varias demandas y pendientes a la vez. Es una gran oportunidad para atender más con menos. Por ejemplo, en la escuela, quizá, deberá elevarse el número de estudiantes por grupo, detener o frenar los programas de mejoramiento para padres, madres y estudiantes, y cuidar los llamados útiles escolares, mochilas incluidas, y así bajar el gasto educativo al menos un poco y organizar la precariedad, para que pegue menos.
La política tendrá que tomar decisiones difíciles. Por ejemplo, si ya se ha documentado que el Tren Maya pierde casi 10 millones de pesos diarios, pues con todo y dolor toca dejarlo en la estación tiempo suficiente para que pierda menos. Si la famosa “macrofarmacia” apenas empezaba a ser farmacia, tendrá que quedarse así y dejar para después lo de “macro”. El oneroso tren a Toluca, o se acaba ahora o se detiene, pues su construcción es al mismo tiempo una gran contribución al tamaño de las bolsas sin fondo.
Las acciones para controlar el crimen organizado tendrán que hacerse más eficientes, sin tapujos, cuentas del capitán y, sin esconderse en la letra de la ley para evitar que se llame muerto a quien no se logra identificar en el depósito de la morgue. No menos freno ha de apretarse para evitar el exceso de gastos en las próximas elecciones en 2027, las cuales desde ahora ya están gastando en lo que llaman propaganda, a ratos subsidios para tareas políticas en pro de engrosar el número de votos en un sólo cuadrito de la probable boleta electoral. Hoy es principal tema de estudio y decisiones del gobierno y el grupo político en el poder. Una tarea nada agradable será explicar a quienes ya se frotan las manos con un pedazo o pedacito de apoyo según las tareas para las cuales sean asignados por los jefes de campañas.
Así las cosas, maestros, maestras y personal educador, desde ya. Les corresponde tomar decisiones educativas para que el no-dinero, los no-apoyos del gobierno, afecten lo menos posible a la acción educadora cuya misión tienen encargada y hasta ahora pagada. Igual las familias nos toca guardar reclamos, aun si fueran justos, para colaborar en la tarea educativa. Si el maestro, maestra, no puede ver atendido su reclamo, dadas las condiciones en las cuales está trabajando, habrá de intensificar imaginación y creatividad para atender a los chicos y chicas, alumnos y alumnas, en sus respectivas zonas y escuela, usando la imaginación y la capacidad ya lograda para que niños, niñas y jóvenes no se detengan en su viaje por aprehender el conocimiento y sus bellezas.
Los hechos ahí están y no desaparecerán porque no nos gusten. Por eso aceptemos el reto, prendamos nuestra imaginación personal y colectiva, ayudemos a quienes quieran aprovechar para bajar los brazos y, como siempre, educadores, pongamos metas a conseguir congruentes con la situación en la cual vivimos y viviremos. Al final de esta etapa, el fruto habrá sido porque no hubo rendición incondicional, sino lucha abierta.

*Doctor en Filosofía de la Educación. Profesor emérito del Instituto Superior de Estudios Superiores de Occidente (ITESO). mbazdres@iteso.mx

Comments
  • Martín Linares Ramos
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    ¿Luchar como castigo, cual actuales sísifos, a sabiendas que todo seguirá igual? ¿No abandonar el campo de batalla, cual émulos de pilotos suicidas japoneses, aún con plena conciencia que el enemigo nos supera ampliamente? ¿Luchar, en el mejor de los casos, con la esperanza de obtener una victoria pírrica? ¿Luchar, como los boxeadores mexicanos, sin más recursos que el orgullo en la defensa de la cosa pública?…

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