Odisea político-pedagógica

 In Rubén Zatarain

Rubén Zatarain Mendoza*

El 16 de julio se estrenó la película La Odisea, manufactura del espíritu creativo de su director Christopher Nolan.
Después de la indigestión futbolera y en coyuntura de las vacaciones de fin de ciclo escolar 2025-2026 para la educación básica y Normal, la pantalla grande de los cines (una industria que no siempre es la mejor opción para el ocio creativo y el aprendizaje) ofrece esta producción norteamericana.
La película ha sido bien recibida y ha dolarizado muy rápido; de manera colateral, ha estimulado la curiosidad por la lectura del texto de Homero compilado hace ya casi tres milenios. Qué bien que el cine promueva la práctica de la lectura, qué bien que los espectadores renuncien a su papel pasivo y se atrevan a pensar un poco histórica, geográficamente y, por qué no, tal vez antropológica y psicológicamente.
Odiseo es el personaje central, inspiración del viaje de retorno a Ítaca, rico en riesgos y aventuras. Por analogía existencial, cada uno es protagonista de su propio viaje, el Ulises criollo en el sedimento de la mexicanidad propuesta por la visión vasconceliana.
Odiseo y su simbólica estatuilla de Atenea en sus manos, el bastón psicológico imperdible aún en el fragor de sus batallas; el niño y su seguridad, el adulto y su sentido de regreso al hogar, el arte de la guerra pasada en el ojo del director de la película, el mismo que dirigió la cinta de la bomba atómica “Oppenheimer”, los tintes de las historias de amor o de amores para matizar la tragedia de la guerra y la muerte.
La Odisea, el héroe y sus mujeres, su madre Anticlea, Penélope y su espera, Circe la hechicera y su isla, el saber de bruja reina el GPS de Odiseo cuando está perdido, las sirenas y su letal canto, Calipso la ninfa, su isla solitaria y las flores de loto, su mecanismo de retención, el símil del toloache (planta venenosa) en el imaginario femenino mexicano; Odiseo y el embotamiento de su memoria, la recuperación de sus heridas, la convivencia, el embarazo casi imperceptible de su salvadora, la balsa y la partida, flotar “Entregarse a la furia (que también es cuna) de Poseidón”.
La magia y el pensamiento mítico como respuestas de la mente humana para exorcizar los peligros, la capacidad humana de procesar los riesgos, lo real y lo imaginario en aquellos griegos, la cultura helénica en fuentes fundacionales como la Ilíada y la Odisea. La Guerra de Troya, Menelao (Esparta micénica) y la cicatriz de Helena, la muerte de Agamenón (rey de Micenas) a manos de su esposa. El cine y la fotografía, poner rostro a los personajes; la magia de la actuación, el abc de los decoradores de imagen comiendo palomitas y bebiendo Coca-Cola en las butacas del cine.
El cíclope, los lestrigones y el canibalismo, el honor de los soldados muertos no enterrados y el Hades, Tiresias, los peligros de Escila y Caribdis, el canto de las sirenas; los modernos desafíos de conocer a los posmodernos monstruos que miran en las catacumbas del discurso en el oleaje bravo y cíclico de las gestas democráticas con abundantes Antinoos.
Los dioses y la voluntad humana. Zeus como dios del Olimpo, la ley de Zeus y la hospitalidad, Poseidón, su hermano, y su furia, la sed de venganza, asunto de dioses y hombres.
Atenea y su protección al aventurero y líder, los dioses que también guiñan el ojo de manera inequitativa, qué lástima que no todos los miembros de la tripulación hayan sido reyes ni les espere un reino, una Ítaca y un hogar con su Penélope y su hijo Telemaco al final de la travesía.
Un texto, una película, la sinergia de los estímulos para hacer un regreso de casi tres milenios a esos puntos geográficos del mar Mediterráneo, territorio de Poseidón y que en el mito de los pueblos del mar y los habitantes de islas y costas representaba desafío y grandes temores. Las blancas islas griegas y las azules playas, como copas del privilegio de ricos y turistas de hoy, pasean en embarcaciones de vela, alejados un poquito de las disquisiciones de los padres de la Filosofía Occidental.
El mar de la existencia humana y el complejo organizativo de los modernos países, cuyo nivel de desarrollo económico y militar diferenciado explica la geopolítica que bebe petróleo y hace la guerra audiovisual todos los días.
El océano de Poseidón depende del saber colectivo limitado de las fuerzas de la naturaleza y del desarrollo de las tecnologías de navegación y de la guerra.
La edad del bronce convertida en amenaza nuclear, la reedición de los protagonistas entre aqueos y troyanos.
La metalurgia y el bronce, la capacidad de elaborar armas más letales, lanzas y espadas, escudos y cascos protectores, el caballo de Troya, el arte de la guerra de la sagacidad, el valor, la táctica y estrategia.
Mientras tanto en la odisea política contemporánea, en el ámbito local, el gobernador de Jalisco celebrante y sonriente ha concluido su autoasignado periodo vacacional de 10 días so pretexto del festejo de su cumpleaños y degusta ya las viandas al lado del cardenal, después de ardua actividad contemplativa del Mundial nos une 2026.
El servidor público de mayor rango administrativo y político en la entidad federativa pasa a modo vacacional en una crisis de dotación de agua limpia inédita para la zona metropolitana de Guadalajara. La llave y su líquido turbio, el olor a alcantarilla y la inundación de todos los días como realidad cotidiana.
La crisis de dotación del agua y el enorme esfuerzo de la Federación que se hizo a través de la CONAGUA para destrabar y concluir la obra de la presa el Zapotillo, cuyo propósito es abastecer de agua potable a la Zona Metropolitana de Guadalajara, esa obra inaugurada el 17 de agosto de 2024 con la presencia entre otros del presidente de la república, la presidenta electa hoy en funciones y el ex gobernador Enrique Alfaro Ramírez en cuya inauguración y sin claridad de su trabajo de colaboración y coordinación, en un rol de anunciante ingrato el exgobernador Alfaro se colgó el santito al decir “que era una obra que le enorgullece como gobernador e ingeniero” y que Guadalajara tenía resuelta la dotación de agua por lo menos para los próximos 50 años.
Los tapatíos y jaliscienses que aún no procesan el tarifazo al transporte público ni el cambio obligatorio de placas de automóviles, motocicletas y demás, por más que extienden la mirada a la estética y desarrollo cultural, la conservación del patrimonio de su ciudad; esos cuyos ojos aún no confirman y no logran ver en obra tangible la derrama económica que para Guadalajara significaba ser una de las sedes mundialistas.
La odisea educativa jurídica, el suicidio del maestro Alberto Jasso y el debate sobre las acusaciones falsas y sus implicaciones, los casos personalísimos y la desviación de la opinión pública que lo distancia de la revisión del contrato social en materia de leyes penales y justicia. La ley Alberto para hacer punible la denuncia falsa, la apresurada opinión de la magistrada Ay, los vientos judiciales y de seguridad que se regatean a la sociedad sin Zeus.
El tema de la seguridad, justicia, las cárceles, los tribunales y el ejercicio de la abogacía: ayuno de ética y compromiso, dinero antes que ley y razón.
La tibieza de las instancias locales y federales, los procesos caros y tortuosos, la delincuencia organizada enquistada en los aparatos de impartición de justicia de manera sutil o evidente, la justicia dura con los sectores blandos de la sociedad, la justicia blanda con los sectores duros y turbios de la sociedad. Las pistolas y celdas como navíos sobre las aguas turbulentas de poseidones derechosos, gobernantes prepago de sus patrones empresarios prófugos de Hacienda que supuran canto de sirena e intentan el lucro fácil sobre los riñones de la clase trabajadora distraída.
El Polifemo de los protocolos que enferman las entrañas de la coexistencia laboral y quitan el sueño a la vida de las escuelas, directivos y docentes. La espada de Damocles de la denuncia en el poder de las madres y padres de familia, en poder de los periodistas sin ética profesional, ávidos e implacables y tantas veces desinformados.
El empoderamiento de los grupos feministas, ellas organizadas y elocuentes, cuya causa es defendible en lo general, pero que, atravesadas por la emoción, son reactivas e inmediatistas ante temas como el abuso y acoso.
Las odiseas del sur del continente americano, Brasil, de la isla de Cuba, de las escuelas militarizadas, del examen de ingreso grueso a la UNAM, la odisea de un magisterio en descanso que se solidariza y medita sobre su propia causa en las arenas movedizas políticas autoritarias derechizantes y en las arenas movedizas de un sistema y una representación sindical pseudoactuante y sectaria.

*Doctor en Educación. Profesor normalista de educación básica. zatarainr@hotmail.com

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