Nuevos enfoques, nuevos estilos y nuevas tendencias en la didáctica

 en Miguel Ángel Pérez Reynoso

Miguel Ángel Pérez Reynoso*

Las didácticas se pusieron de moda desde los años setenta, se le definió como “el arte de la enseñanza”, y en ella se condensan las particularidades de la forma de cómo se lleva a cabo la práctica educativa, junto con las características personales, sociales y pedagógicas del sujeto que enseña.
Las aportaciones de la escuela francesa ha profundizado en el estudio de las didácticas, yo diría que aún más han teorizado la didáctico sobre todo teniendo como foco de las indagaciones al sujeto que enseña, el encuentro entre enseñante-enseñados y al producto del acto de educar. A partir de ahí se tiene que el asunto de la didáctica no se reduce a componentes técnicos de saber hacer cosas sin sentido o sin fundamento, sino a la conjugación de tres componentes: uno técnico, uno teórico o disciplinar y otro metodológico.
Las últimas reformas educativas instrumentadas en el mundo, junto a los nuevos enfoques curriculares, (diseño por competencias, las guías instruccionales con apoyo de las llamadas Tics, etcétera), ha propiciado una especia de crisis en el seno de las didácticas, debido a la falta de claridad de manera global en el acto de educar. Si les preguntamos a los nuevos docentes egresados recientemente de las escuelas Normales, en qué fundamentan su práctica y cuál es el estilo didáctico de la misma, obtendremos respuestas vagas, evasivas y muy variadas.
Los sujetos que enseñan han sido formados para instrumentalizar el acto de educar y facilitar aprendizajes a un grupo de sujetos a su cargo, pero le dedican muy poco a reflexionar acerca de lo que está detrás de su propia tarea, a pensarse como sujeto atravesado por el acto educativo, a develar todo el sesgo de subjetividad que acompaña cada acción, junto al referente político contextual que también influye en la misma, cada palabra, cada relación y cada decisión que toma el docente en el aula y aun las que le pasan de lado y que no las puede tomar; estos elementos y muchos más, son los componentes importantes de la tarea educativa, ahí no es posible penetrarlos, conocerlos más a fondo y mucho menos transformarlos. Las reformas educativas que vienen de afuera, por muy bonitas que estén diseñadas o por muy bien armadas que se hayan diseñado, se trata de llevar al sujeto que educa a que se sumerja en sí mismo a partir de mirarse en el acto de educar, es decir, en las acciones que realiza y en las relaciones que establece con el entorno con los contenidos de estudio, con los materiales y sobre todo con los sujetos con los que interactúa.
El sentido educativo o el sentido del acto de educar, deberá ser un acto develatorio, que haga emerger aquellas cosas que se asumen de manera implícita y que por no verse se piensa que no existen. La reflexión de la práctica para eso sirve, para darse cuenta de todo aquello que está ahí y que permite o no cumplir satisfactoriamente con la encomienda de educar.
Los nuevos enfoques de la didáctica reconocen, que existe una pluralidad de perspectivas centradas en algún componente sin dejar de lado o sin descuidar el resto, centrada en el profesor, en los contenidos, en el método en los sujetos; o como decía Luis Not, en la enseñanza en tercera persona, es decir, en el acto mismo o el encentro educativo. Se hace educación cuando se encuentran docentes–alumnos–acciones–métodos. Palabras y productos educativos. Esto es lo importaste del acto de educar coherente con el sentido que tiene todo ello para los sujetos implicados.

*Doctor en educación. Profesor–investigador de la UPN Guadalajara, Unidad 141. mipreynoso@yahoo.com.mx

Comentarios
  • María Fernanda Pesqueda Aguilar
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    Excelente artículo, complementa mejor mi definición sobre la didáctica, y pienso que como docentes podríamos aportar más a nuestro campo si utilizamos de manera correcta la didáctica y comprendemos mejor las reformas educativas.

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