Nueva educación

 en Miguel Bazdresch Parada

Miguel Bazdresch Parada*

Es frecuente conocer y saber de propuestas y experiencias innovadoras en la educación formal e informal. En términos muy generales hay dos líneas de lo que se puede llamar “nueva” educación. Una es la propuesta de modificar algunos fines de la educación frente a los grandes cambios en la estructura social y económica del mundo. El argumento central puede resumirse en la siguiente aseveración: La información producida por las búsquedas, las experiencias y los pensamientos de la humanidad en su conjunto, está disponible, a un muy bajo costo, para el “mundo mundial” en la enorme biblioteca virtual elaborada a partir de la tecnología digital. Por tanto, la educación no ha de centrar sus fines en dar a conocer a las personas esa información pues cualquier persona puede acceder a ella con facilidad, sino debe enfocarse en facilitar a las personas la adquisición y el dominio de las actitudes, habilidades y conocimientos para que sean capaces, con el uso y la aplicación de la información disponible, de resolver problemas, retos, proyectos y necesidades de la población de este mundo con múltiples requerimientos de mejoras y soluciones.
Ese cambio de finalidad implica otra pedagogía. La anterior estaba centrada en la memoria, pues la información debía memorizarse para utilizarse. Además, en los métodos de aplicación de tal memoria. La pedagogía del cambio se centra en la experiencia y la reflexión con la cual decidir las mejores rutas de solución del problema o situación y de la capacidad de crear algoritmos de solución técnica, para problemas técnicos, o de crear procedimientos capaces de detectar errores o nuevas demandas de los cambios de las situaciones, a fin de corregir de manera permanente la aplicación de los conocimientos, y mejorar la solución, para problemas sociales y humanos. Con esta nueva pedagogía se reconoce la valía de los aprendizajes por proyectos, basados en problemas y en retos.
La segunda línea se centra en la formación de la persona. El argumento central puede resumirse en el siguiente planteamiento: Es importante la formación para la aplicación del conocimiento a la solución de las problemáticas del mundo técnico y social. Sin embargo, el mundo está configurado por personas que toman decisiones para comprender, producir, convivir, conocer y colaborar, pues esas acciones, encerradas en esos verbos, no son espontáneas y requieren una persona formada en las esencias y existencias de lo humano y, ojo, de los no humanos. Se trata de eso llamado “autoconocimiento” indispensables para hacer propio el mundo y sus avatares, por empleo, el medio ambiente.
Este cambio implica, sí, una nueva pedagogía y también una nueva institución educativa congruente con la nueva finalidad. ¿Es posible interiorizarse, por ejemplo, de la naturaleza, desde una escuela–caja? Será necesario una escuela abierta a la naturaleza. ¿Es posible comprender la economía humana desde una cátedra? Escuelas, sí. Abiertas al mundo y la experiencia reflexionada.

*Doctor en Filosofía de la educación. Profesor emérito del Instituto Superior de Estudios Superiores de Occidente (ITESO). mbazdres@iteso.mx

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