¿Normalizar la Paz?
Luis Christian Velázquez Magallanes*
En 1795, Immanuel Kant presenta el texto La paz perpetua. La reflexión analiza el clima de violencia de la época para señalar qué mecanismos podían las naciones instrumentar para alcanzar la paz.
Las guerras revolucionarias y napoleónicas de fines del siglo XVIII y principios del XIX describían una Europa enmarcada por una serie de fenómenos y tensiones violentas. No existía en las naciones europeas estabilidad interna ni externa. La tensión previa a los conflictos era la constante.
El texto tiene como marco de reflexión los siguientes antecedentes:
- Inestabilidad política por conflictos frecuentes.
- Desigualdad política por la prevalencia de gobiernos monárquicos promotores del conflicto y ausencia de procesos democráticos.
- Marcos legislativos carentes de la promoción y protección de los Derechos Humanos; urge la consolidación de marcos legales que promuevan la libertad y la dignidad humana.
La propuesta de Kant se basa en el diseño de un proyecto jurídico y político para que los Estados salgan del clima violento en el que se encuentran. No se plantea un sueño utópico, se presentan argumentos para validar un cambio jurídico de fondo.
Las reflexiones de Kant se encuentran en el ámbito del pensamiento ilustrado, en donde se considera que todos los problemas pueden encontrar sus soluciones en la razón. Este punto es crucial para comprender el sentido y axiomas del pensamiento kantiano en su proceder reflexivo.
Kant plantea que la paz no es el estado natural de las cosas; en cambio, el conflicto sí puede caracterizarse como una condición intrínseca de lo humano. Por tanto, la paz se convierte en un ideal que debe materializarse a partir de un estado de derecho.
El primer aspecto se basa en lo que los Estados deben suprimir o cesar en sus prácticas cotidianas:
- No más tratados secretos. Los acuerdos de esta naturaleza promueven futuros conflictos entre los Estados o particulares.
- Desaparición de ejércitos permanentes. El desarrollo armamentista es el preámbulo para los conflictos; el solo hecho de tener ejército y armas no es acorde a la búsqueda de la paz. ¿Qué sentido tiene una paz por miedo a la violencia?
- Suprimir intervencionismos. Los Estados y los particulares deben evitar cualquier intento de influir en el desarrollo de las naciones; los Estados deben respetar el derecho autónomo de los pueblos.
Después de plantear lo que se debe suprimir porque se relaciona con las prácticas violentas, Kant expone qué se debe procurar como mecanismos para favorecer la paz. Se proponen tres cambios estructurales fundamentales. A estas reformas se les llama Los pilares de la paz, a saber:
- La Constitución republicana La propuesta se centra en el ámbito de la época donde prevalecen las monarquías. Por ello, se plantea la necesidad de abrazar gobiernos con corte republicano en donde todos los individuos, desde su libertad, tomen las decisiones fundamentales.
- Federación de Estados libres. Plantea la necesidad de crear una especie de liga de naciones en donde los Estados involucrados, ante cualquier conflicto, busquen alternativas de solución a partir del diálogo.
- Derecho cosmopolita. Si bien se parte del principio de que la paz no es el estado natural de la esfera humana, a partir de leyes específicas, el hombre no debe tratar a sus semejantes como enemigos.
La tercera parte se centra en el Mecanismo de la Naturaleza. En la última parte de la reflexión, se plantea el mecanismo que permitirá la instauración de la paz.
Si bien el hombre no busca la paz de manera natural, la revisión de las consecuencias inmediatas de los conflictos, aunada al egoísmo y el interés comercial, obligaría a los individuos a buscar y preservar la paz. Los costos de la guerra son altísimos y sumamente destructivos y, por tanto, el estado de cosas empujará a los sujetos a establecer y promover acuerdos jurídicos.
Si bien es cierto que la reflexión contenida en la Paz Perpetua surge de un contexto histórico específico, el axioma sobre la naturaleza violenta del hombre se materializa cuando vivimos eventos de caos y violencia.
La pregunta fundamental es si, desde épocas memoriales, se ha planteado la necesidad de construir sociedades pacíficas mediante acuerdos jurídicos, qué razones o elementos pueden explicar el actual clima de violencia. La violencia ha llegado a tal magnitud que la encontramos en prácticas de odio, racismo, intolerancia e intentos de exterminar aquello que se presente como distinto.
Existen paradojas que cuestionan seriamente la capacidad racional exaltada por el pensamiento ilustrado. Si la razón es la herramienta para resolver problemas, entonces, ¿por qué consentimos y priorizamos las soluciones basadas en la violencia y el conflicto?
Debemos alzar la voz y asumir la responsabilidad que tenemos los educadores ante estos eventos. La ley ha incluido la noción de interés superior de niñas, niños y adolescentes, pero las políticas educativas, lejos de asumir esa responsabilidad, instrumentan medidas que no protegen a nuestras infancias. Parece que esa tendencia a sostener acuerdos secretos inspirados en intereses económicos prevalece.
Existen coyunturas que posibilitan cambios; indudablemente, las condiciones materiales de la época reclaman un viraje. Tomar conciencia de la angustia de nuestras infancias al sentir la fragilidad de la vida por el clima de violencia que hemos permitido exige una reflexión profunda para alejarnos de las prácticas violentas y normalizar la paz.
*Licenciado en Filosofía. Profesor de educación secundaria en la SEJ. chris-brick@hotmail.com
Excelente reflexión Christian 👏🏻👏🏻👏🏻
Si se acepta que la paz es un constructo social, ergo, se requiere de la existencia de liderazgos comprometidos con ése propósito.
Los liderazgos actuales más fuertes a nivel internacional, están más cerca de las sociopatías que de la convicción de construir la paz fundada en la razón.
Gran reflexión que en lo personal más que preocuparme me ocupa y me pone en acción para poder ser un agente fde cambio.
No se si verlo como una utopía pero tengo la Esperanza de que la paz se construye poco a poco desde la familia y la escuela puede ser un espacio donde se reflexione y se aprenda a dialogar.