México mirando nuevamente al sur

 en Marco Antonio González

Marco Antonio González Villa*

Nadie puede dudar que el presente año ha sido en realidad intenso a nivel político, tanto nacional como internacionalmente. Las movilizaciones en diferentes países de América Latina han hecho patente que los sistemas económicos, políticos y sociales han fallado y que la gente ha empezado a manifestar su inconformidad.
Dentro de esta turbulencia, México se ha mostrado solidario y hospitalario con mandatarios y exmandatarios de otros países con los que el gobierno actual mantiene y observa afinidad política. Así, con todo el revuelo que causó en medios de comunicación y redes sociales, por las posturas polarizadas de quienes estaban a favor o en contra, se recibió a Evo Morales de Bolivia quien venía huyendo de su país. En este mismo tiempo, ha visitado al país el expresidente de Ecuador Rafael Correa quien ha estado en diferentes canales de televisión de Televisa, de la UNAM y del IPN, por referir algunos, en los que ha podido, con una gran facilidad de palabra y un sustento válido y sólido en sus argumentos, exponer la forma en que los partidos de izquierda son la mejor opción para la circunstancia latinoamericana. De hecho, frente a uno de estos medios expresó la frase: “Que lindo es tener a México mirando nuevamente al sur”.
La frase es sumamente interesante y puede tener diferentes lecturas, pero quisiera enfatizar dos sentidos posibles que me parecen de suma relevancia. Por un lado, devela el agrado porque México prefiera mirar a otros países latinos que se encuentran precisamente hacia el sur del país, con los que guarda mayores similitudes y comparte una historia que puede promover hermandad y unión, lo que difícilmente se logrará con el país del norte, que ha hecho todo lo posible por incidir y controlar todos los gobiernos del continente a través de diferentes organismos.
Por otro lado, desde los movimientos Decoloniales y la perspectiva de la Filosofía de la Liberación, el sur simbólicamente significa pobreza, por lo que “mirar al sur” implica visibilizar y atender a los pobres del país, aspecto que el actual presidente ha hecho énfasis a lo largo de su mandato. De hecho, en el sur nuestro país se concentran porcentajes altos de pobreza a nivel nacional.
De esta manera, el apoyo que se da a los grupos indígenas, a los niños, niñas y adolescentes pobres para que continúen con sus estudios, y para toda persona en condición de vulnerabilidad es fundamental, pese a lo limitado del recurso se empieza a atender finalmente la deuda moral e histórica con estas poblaciones, lo cual ha quedado establecido en el Plan Nacional de Desarrollo.
Con unas incomprensibles críticas a las medida y políticas de atención a los vulnerables por parte de sus respectivos opositores, diferentes países de América han empezado a sentar las condiciones para garantizar que las presentes y futuras generaciones puedan encontrarse con un escenario de mayor igualdad y con mejores posibilidades.
Es entonces lindo tener a México mirando al sur, sólo me quedarían dos preguntas que dejar en el aire, ¿por qué no todos pueden o quieren mirar al sur?, finalmente, ¿algún día en América se dejará de mirar al sur?, espero que no.

*Maestro en Educación. Profesor de la Facultad de Estudios Superiores Iztacala. antonio.gonzalez@ired.unam.mx

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