Maestros buscando cómplices: una necesidad de cambio

 en Marco Antonio González

Marco Antonio González Villa*

No, no es una convocatoria que incite al mal. Lejos de la acepción jurídica, en la que el cómplice alude a una suerte de cooperación en la realización de un delito, la docencia hoy en día necesita encontrar a miles de personas con las que se pueda compartir, a partir de la búsqueda de un bien común, una forma de pensar que pueda generar un cambio social. Se busca entonces algo más que un guiño o una sonrisa compartida en secreto, buscamos una complicidad que implique ser solidario con un otro, tener un lazo firme con alguien que vaya más allá de una simple simpatía y que obligue al conocimiento mutuo teniendo puntos de encuentro y afinidades que nos hagan ser una voz, un pensamiento o un acto en favor de una causa, un valor o una idea.
Y las condiciones están intelectualmente propicias. La segunda mitad del siglo XX nos enseñó que la escuela tiene un papel fundamental dentro de la sociedad, no sólo en su obvia función formativa y cultural, sino también como un agente de cambio y transformación que logró, literalmente, cambiar el mundo.
Siendo un espacio en el que se fomenta la reflexión y el pensamiento crítico resulta lógico hoy, entender que el movimiento del 68 tuvo, en los países en los que se manifestó, una presencia contundente y protagónica de profesores y alumnos que permearon y cambiaron el rumbo de cada país. En el caso particular de México, derivado de esta expresión social que culminó en el trágico 2 de octubre, vimos surgir en la década siguiente a los CCH y ENEP (hoy FES) de la UNAM, también presenciamos el nacimiento de la UAM y la UPN, por referir a algunas instituciones, con lo que los espacios para dialogar lo que acontece en nuestra sociedad, a la luz de la ciencia, la investigación y la teoría, otorgó un análisis y participación diferente del sector académico.
Y así hemos podido seguir observando, con los años, una postura firme de la comunidad escolar en la que se cuestiona, en la que se propone, en la que se denuncia, en la que se señala, en la que se demuestra con datos y evidencias y en la que se construyen conocimientos buscando propiciar condiciones para que se pueda construir, de verdad, una sociedad justa y con igualdad de condiciones para todos, no sólo para unos cuantos.
El movimiento zapatista de Chiapas en 1994, teniendo como a uno de sus dirigentes a un profesor universitario, el movimiento a cargo de estudiantes “yo soy 132” en 2012, criticando a un candidato y representante del Partido Oficial, son pruebas y ejemplos tangibles del papel que juegan las escuelas actualmente, pero también evidencian que una lucha puede surgir, indistintamente, de la planta docente, o bien, de los alumnos.
Estamos atravesando momentos difíciles y ante la falta de respuesta y acciones del sector político, jurídico y empresarial, corresponde a otros sectores buscar y dar alternativas de solución. Por lo tanto, los maestros asumiendo como siempre nuestro papel de formadores de sujetos pensantes con conciencia cívica, necesitamos, a partir del cuestionamiento y posicionamiento crítico de la realidad que se vive en el entorno inmediato, lograr complicidades con nuestros alumnos que permitan, con consideración y reconocimiento ético del otro, poner la semilla del cambio… ahora sí, el cambio social, no sólo el político, es ya una imperiosa necesidad. Vayamos juntos, seamos cómplices en la razón y en la búsqueda de justicia, serán las únicas formas de combatir la desigualdad, la corrupción y el robo a la nación, ¿cuántos cómplices podríamos llegar a ser?, no lo sé, seguramente un número que puede determinar, al menos, el resultado de una elección. Hasta la victoria siempre maestros y alumnos, hay un camino para andar juntos por delante haciendo un solo frente. Suena bien ¿no?

*Maestro en Educación. Profesor de la Facultad de Estudios Superiores Iztacala. antonio.gonzalez@ired.unam.mx

Comentarios
  • Marco Romo
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    ¿Cuantas lecturas tienen los maestros de las malas ADMINISTRACIONES Y POLITICAS PUBLICAS? ¿Tienen lecturas de fuentes confiables e imparciales de información?

    ¿La experiencia de vida (los que tienen 80’ 70, 60, 50, 40 años) ya les dejo ver la mediocre infraestructura que nos fueron dotando los gobiernos municipales, estatales y federal en todos los ámbitos, ya abrieron los ojos?

    ¡Los que si pagamos impuestos! ¡Los que hacemos un esfuerzo a diario por sacar adelante a este país!

    Nosotros los contribuyentes cautivos, los trabajadores (obreros, profesionistas, administrativos etc., que cada día somos menos) ¿tenemos la certeza acerca del destino y buen uso de los impuestos?

    ¿Hemos visto reducir la desigualdad y la pobreza?

    Los que están en la informalidad y que es un porcentaje muy alto y cada día se suman más y viviendo de los programas sociales, ¿Tendrán algún interés en que esto cambie?

    Bueno sería ser cómplice de los que ven como nos han formado históricamente consciente o inconscientemente para tolerar todo.

    La simulación, el conformismo, la apatía por los grandes problemas y nuestra falta de formación cívica, NO NOS DEJA SER COMPLICES…

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