Los problemas para desarrollar proyectos de innovación educativa

 en Miguel Ángel Pérez Reynoso

Miguel Ángel Pérez Reynoso*

La innovación educativa es un asunto de las buenas modas académicas, atrás de dicho concepto se esconden cuestiones como las del cambio y la mejora educativa, el develamiento de los hilos ocultos que permiten esconder una realidad alienante, transformar una realidad determinada y todo lo que esté relacionado con la subversión del pensamiento y de las acciones se vincula con el acto de innovar.
La innovación también nos lleva a penetrar en un complejo proceso de buscar alternativas o formas diferentes de desarrollar la práctica, la gestión de los aprendizajes y la vinculación entre los sujetos de la escuela y de todos ellos con la sociedad.
El arraigo de la cultura educativa tradicional tiende a mirar los problemas y detenerse en ellos como elementos constitutivos de una realidad a la que se concibe de una sola manera y que no es posible cambiar, la magia de la innovación es que flexibiliza el pensamiento y en donde hay problemas, se conciben como áreas de oportunidad para la acción, la intervención, el cambio y la mejora como ya se dijo.
Regularmente los contextos en donde se ubican las escuelas y las escuelas mismas no son del todo favorecedoras, estamos ante escuelas entronizadas afectadas por divisiones, por proyectos escindidos en muchas ocasiones poco viables o con el reiterativo de lo que sirvió en otro tiempo y en otro lugar.
Los tres principales problemas de la educación básica, siguen siendo: problemas de lectura, de aprendizaje de las matemáticas y de rezago, retención de alumnos o problemas en los aprendizajes en general.
La práctica de los educadores después de ser sedimentada en los primeros cinco años de servicio, (tal como nos aporta Denise Vaillant), ya no se mueve o se mueve muy poco, por lo tanto la innovación de las prácticas educativas implica, no sólo desear el cambio, definirlo con claridad también implica sentar las bases para seguir una ruta para conseguirlo. Los docentes que intentan innovar su práctica educativa no sólo deben preguntarse ¿qué pretendo innovar?, también y junto a ello ¿cómo poder hacerlo?, y como preguntas secundarias, con qué recursos cuento para conseguirlo o, cuál es el mejor camino para lograrlo, de qué manera puedo obtener mejores resultados educativos, etcétera. Preguntarse sobre la práctica ya es un incentivo de innovación. Ante las preguntas clásicas de ¿qué enseño, cómo lo enseño, con qué lo enseño, para qué lo enseño?, etcétera, la pregunta de innovación que los docentes debieran hacerse es: ¿lo puedo enseñar de otra manera?, esta otra manera de hacer las cosas es la veta primero en la imaginación y luego en las acciones de desarrollar proyectos de innovación.
Un proyecto de innovación educativa es una trayectoria significativa que los docentes trazan atravesando su práctica con la finalidad de realizar (de mejor manera) la propia práctica, obtener mejores resultados, cambiar una problemática, solucionar un conflicto etcétera.
La innovación es un ejercicio altamente gratificante para aquellos sujetos que se aventuran a vivirla o experimentarla. La innovación surge del corazón mismo de la práctica, del centro de la escuela o de la comunidad en donde se ubica cada centro escolar, no es posible realizar innovaciones de afuera hacia adentro, ni tampoco por encargo, ni por obligación. Toda innovación implica recurrir al sistema disposicional de cada escuela y de cada sujeto, querer hacerlo y tener ganas de cambiar algo, es el inicio del proceso del gran cambio.
Los docentes que innovan la (su) práctica educativa, son sujetos que acceden a una distinción que les da prestigio y seguridad profesional, se hacen hábiles para responder desde la práctica y no se consumen en los problemas sino que construyen soluciones y alternativas, aun en escenarios o en contextos adversos.

*Profesor-investigador de la Universidad Pedagógica Nacional, Unidad Guadalajara. mipreynoso@yahoo.com.mx

  • Luis Ibarra
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    Estimado Miguel Ángel, valiosa tu aportación. Trabajo en una licenciatura denominada Innovación y Gestión Educativa. Lo que aquí ofreces lo conocerán mis compañeros estudiantes y académicas-académicos. Gracias de nuevo.
    PD: Para ser recíproco con tu generoso obsequio, te invito a considerar al incidente crítico, como uno de los elementos de los que puede surgir la innovación educativa. Sobre ese término hay literatura.

  • Juan Jose
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    creo que la carrera de psicología laboral http://www.ups.edu.ec/ puede dar una certeza más confiable sobre la innovación educativa, las nuevas técnicas que se deben utilizar, etc.

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