Los cambios en la dirigencia sindical del SNTE: De la molestia a las propuestas.

 In Miguel Ángel Pérez Reynoso

Miguel Ángel Pérez Reynoso*

Es altamente probable que en este año 2026 se lleven a cabo los relevos de las dirigencias sindicales tanto en la sección 16 como en la 47 del SNTE; la idea que prevalece es si antes se lleva a cabo el cambio en la dirigencia nacional y luego aquí en lo local, o si primero se llevan a cabo los cambios locales y al final el cambio nacional.
Ambas cosas están correlacionadas con respecto a los nombres y la relación de fuerzas en ambas secciones; ya sabemos que las decisiones locales están supeditadas y van íntimamente relacionadas con la persona que dirige a nivel nacional.
Este portal, que aborda de manera editorial algunos temas ligados con la agenda educativa, la sindical y lo relacionado con las problemáticas del magisterio en el estado de Jalisco y en el ámbito nacional, es el único espacio que aborda críticamente dichas temáticas. Los dirigentes sindicales están acostumbrados por tradición a que no se les refute, ni se les cuestione lo que tiene que ver con su gestión, y menos aún cuando aún están en funciones. En ese sentido, la autocrítica no es una práctica que se estile en los espacios sindicales y menos aún en lo que concierne a las personas de la administración educativa en este momento. Los dirigentes sindicales se consideran sujetos intocables.
Dejando de lado el asunto del calendario electoral, tenemos que los dirigentes, que van a dejar el cargo cuando eso suceda, ya tienen perfilados a sus alfiles para la sucesión; son personajes que han sido cuidados por los secretarios actuales; de esta manera buscan la continuidad.
La gestión sindical en las secciones 16 y 47 ha sido de las más intrascendentes de la historia. Los máximos dirigentes sindicales aparecen constantemente al lado del secretario de educación, como si quisieran aderezarle su desbocada campaña por un cargo mayor; no entienden que el secretario representa al patrón y que ellos son los representantes de los trabajadores. Parecen paleros al servicio del amo.
Bajo este contexto de profunda crisis sindical, es cuando decimos categóricamente que tanto las y los trabajadores afiliados a la sección 16 como a la 47, tanto los activos como los jubilados, merecemos un mejor trato y un mejor horizonte que garantice tener alguna claridad de los derechos, las prestaciones y una mejora verdadera de las condiciones laborales y profesionales de trabajo.
Es por ello que se torna necesario dar una vuelta de tuerca a las formas y también al fondo de los procedimientos, pero también al perfil y trayectoria de las y los aspirantes a ocupar los principales cargos sindicales. No sabemos, con relación a la actual dirigencia, cuándo presentarán un informe, ni ante quién, pero es importante que escriban de manera subrayada las cosas que dejaron de hacer y, sobre la base de lo prometido, lo que no pudieron cumplir.
Estamos dentro de un contexto en donde el espectro naranja–azul de una extraña alianza que se gestó hace algunos años ha copado de manera monopólica y monolítica los principales cargos políticos. ¿Es esto a lo que aspira el SNTE, a legitimar las arbitrariedades y el abuso de poder desde la cúspide política en el estado? ¿El SNTE que aspira a llegar —me refiero a sus nuevos dirigentes— está dispuesto a seguir levantando la mano del secretario de educación? O, ¿pese al alto costo que implica a cambio el profundo descontento de las y los trabajadores? O, de acuerdo a la línea nacional que va por otro sentido, ¿corregirán la plana y regresarán a los fundamentos los dirigentes sindicales, que son opuestos ahí para defender los derechos de los trabajadores de la educación? De todas y todos, aun cuando no coincidan en sus ideologías.
Con el paso de los días se comenzará a vivir la presión para el cambio; el paso del tiempo ya los comienza a poner un poco nerviosos. Para las iniciativas democráticas, una vez más, en esta nueva coyuntura no hay mucho que perder; se trata de poder avanzar en un proyecto democrático, desde abajo y entre todas y todos, y que, para lograrlo, se escuchen las propuestas, se analicen los perfiles de los aspirantes y se tracen los objetivos de hasta dónde se pretende llegar. Como decían los militantes estudiantiles del Mayo francés de 1968. “Seamos realistas, pidamos lo imposible”. Y el realismo utópico de hoy nos dice: ¡Democracia en el SNTE en las secciones 16 y 47! ¡YA!

*Doctor en Educación. Profesor-investigador de la UPN Guadalajara, Unidad 141. safimel04@gmail.com

Leave a Comment

Start typing and press Enter to search