Las tendencias educativas en un mundo turbulento y en constante transformación

 In Miguel Ángel Pérez Reynoso

Miguel Ángel Pérez Reynoso*

En el marco de la treceava conferencia internacional de posgrados en infancias y juventudes, la cual se llevó a cabo en la ciudad de Medellín, Colombia, junto con los trabajos del posdoctorado en Ciencias Sociales Infancias y Juventudes del que soy estudiante, la agenda de trabajo de dicho evento ha sido muy rica para ir entendiendo los distintos ejes de la política pública del presente en la perspectiva de las tendencias educativas hacia el futuro.
Y, si bien es importante hacer una recuperación de todo lo abordado en este evento que se realizó (como ya dije), en la ciudad de Medellín del 13 al 17 de este mes, es importante detenernos para distinguir el asunto de las tendencias.
Las tendencias educativas están íntimamente ligadas con las demandas sociales y educativas, y las demandas surgen de problemáticas estructurales y coyunturales que se van tejiendo y se van sedimentando paulatinamente como parte del tejido social.
En este sentido, podemos reconocer seis grandes tensiones que dan origen de igual manera a seis grandes tendencias.

1. El cambio en los sujetos en edad escolar, cuyas características de desarrollo están relacionadas con nuevas necesidades y demandas específicas para arribar a un mejor mundo y poder desplegar todo su potencial cognitivo, social y afectivo.
2. El cambio en los contextos y en el territorio: si bien los contextos ya no son espacios de convivencia pacífica, sino que se han transformado en espacios de amenaza constante; el contexto es el espacio o el lugar en donde se vive, se convive y en donde se buscan relaciones sanas para vivir mejor.
3. El creciente desarrollo de la tecnología, a partir de los avances en los dispositivos y del internet, abre un nuevo riesgo, de que todos los datos o la información de las personas queden capturados y encriptados a través de las grandes corporaciones de la comunicación, que pueden hacer un mal uso o un manejo poco ético de dicha información.
4. La nueva configuración de los espacios escolares, tanto el aula como las escuelas, ya no son espacios suficientes que garanticen un proceso de enseñanza y aprendizaje, de tal manera que los sujetos se sientan gratificados, cobijados y acompañados en dichos espacios, y eso también requiere nuevos abordajes para mejores resultados.
5. La violencia y las nuevas amenazas en contra de la paz han dado lugar a que ahora hablemos de nuevos riesgos y de una nueva pedagogía de la brutalidad y el riesgo.
6. Y, por último, la educación de género a través de la búsqueda de nuevas equidades y esto que se le ha dado en llamar últimamente como las etnografías feministas y el estudio desde abajo de formas simétricas de relaciones que están a favor de defender la causa de las mujeres como un despertar y como una respuesta inédita, como una forma de expresión del coraje acumulado por muchos años.

Los puntos anteriores cruzan tres aspectos fundamentales para comenzar a trazar nuevas coordenadas de propuestas y acciones educativas:

a. El diseño de políticas públicas.
b. El trazo de propuestas de todo lo que falta o no existe.
c. Contribuir a generar un tejido pedagógico inédito, que no existe y que tal vez nunca ha existido, y la nueva participación de la sociedad en territorio.

Las tendencias educativas se trazan y se despliegan no por construcciones burocráticas en el escritorio, sino a partir del tejido y la sistematización de experiencias pedagógicas valiosas que se viven en contexto y que se van sistematizando poco a poco desde la educación popular, la educación en los territorios y la educación que se vive en grupos subalternos que han sido marginados o excluidos tradicionalmente, pero que resisten y tienen propuestas alternativas.
Me parece que nuestro país, si bien está metido en la agenda de las tendencias internacionales y se conoce la agenda de las nuevas tendencias educativas, en algunos aspectos estamos a la cola de dichas tendencias. Tenemos que los diseños oficiales o institucionales aglutinados en lo que se llama la Nueva Escuela Mexicana (NEM), si bien tienen trazos muy claros, también han sido poco sensibles a la incorporación de algunas correcciones que impliquen miradas más frescas y más nuevas que permitan reconocer problemáticas inéditas que poco a poco van apareciendo.
Las tendencias educativas producto de las nuevas problemáticas nos interpelan, nos exigen agudizar la mirada al ser más cautos y a la vez más astutos cuando se diseñan propuestas, cuando se trazan iniciativas y cuando se piensa en proyectos de mejora. Las tendencias educativas caminan en paralelo a las problemáticas educativas; ahí se requiere un ambicioso ejercicio que aglutine de manera interdisciplinaria a investigadores, curricólogos y diseñadores de política pública; sólo así le podemos ganar al futuro desde el presente. De no hacerlo, los rezagos seguirán a la alta y las nuevas generaciones nunca nos lo perdonarán.

*Doctor en Educación. Profesor–investigador de la UPN Guadalajara, Unidad 141. safimel04@gmail.com

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