¿La verdad nos hará libres?

 en Marco Antonio González

Marco Antonio González Villa*

Lejos de una discusión filosófica y teológica que dirija el tema de la verdad hacia la búsqueda de la objetividad y el trasfondo axiológico que le son inherentes, la idea es señalar diferentes usos y manejos sociales que se hacen de la verdad, en donde, siguiendo el curso de la pregunta, todo pareciera indicar que estamos condenados a no ser libres realmente.
Y es que la verdad es algo que cada vez más nos resulta difícil poder entender o manejar. “No sabe qué hacer con la verdad” le grita en una película Jack Nicholson a Tom Cruise, haciéndole ver que no tiene la capacidad o no está listo para recibir una información con esa cualidad. De hecho, a lo largo de las diferentes etapas de la vida hay alguien que decide no decirnos abiertamente la verdad como una forma de protegernos, para no lastimarnos, para crearnos e inventarnos un mundo ideal o porque realmente, al igual que Nicholson, consideran que nos falta algo, ya sea madurez, inteligencia, fuerza, autoestima, o algo más para poder soportar su impacto.
Tal situación, pareciera que le confiere a la verdad un nivel de crudeza y posible riesgo que es mejor no enfrentar o que requiere al menos de una preparación previa. Probablemente por esta situación se le miente a los niños para que vivan en un mundo sin peligro de fantasía o se le inventan héroes en Historia que más tarde, ya en otro nivel y con un mayor desarrollo, le permitirán ver también el lado humano con sus flaquezas de cada figura enaltecida… o la verdadera historia.
También por ese riesgo del saber, se les debe ocultar a los alumnos de escuelas públicas que su preparación está encaminada a prepararlos para su próxima incursión en la industria, pero no en cargos superiores, sino como el factor necesario para la producción; también hay que ocultar la verdad en torno a que tendrán pocas posibilidades de triunfar profesionalmente y que en el AFORE de sus padres y el de ellos no habrá fondos suficientes para vivir una vejez digna.
Vemos también como en radio y televisión se distorsionan los hechos, se oculta información e, incluso, se pueden ofertar mentiras antes que la verdad; los políticos también, por nuestro bien, para no lastimarnos, guardan información y le ponen candados para que en unos años, cuando estemos listos, podamos escucharla.
De hecho muchas personas prefieren creer un chisme antes que aceptar la realidad y, por ende, la verdad.
Podemos ver entonces que la verdad no es fácil ¿es fácil decirle a un niño que no fue deseado o que, para algunos, hay cosas más importantes que cuidarlos o estar con ellos?, ¿es fácil decirle a alguien que en realidad ya no la quieres?, ¿decirle a alguien lo que realmente pensamos de ella?, ¿asentarle la verdadera calificación a los alumnos de media superior en el Estado de México? En fin, hay muchos ejemplos que nos dejan señalar que la verdad es algo que nos es comúnmente ajena, poco cercana y cada vez menos presente en nuestra cotidianidad. Si no hay verdad que nos haga libres, pareciera que estamos presos y encadenados ante su ausencia. Esperemos que en los años siguientes prevalezca la verdad ¿no?

*Maestro en Educación. Profesor de la Facultad de Estudios Superiores Iztacala. antonio.gonzalez@ired.unam.mx

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