La tecnología nos dejó expuestos

 en Marco Antonio González

Marco Antonio González Villa*

La pandemia puso de relieve no sólo que no estábamos preparados para vivir una situación así, también evidenció que el uso de la tecnología no era el más adecuado, pese a que en diferentes ámbitos ha habido una tendencia y exigencia de trabajar cada vez más empleando este tipo de recursos. Desde el gobierno de Felipe Calderón, por ejemplo, la Reforma Educativa propuesta por él marcaba la obligatoriedad de que las y los profesores, y obviamente los estudiantes, tuvieran conocimientos y formación en competencias tecnológicas, sin embargo, pese a ya varios años de haberse implementado esta forma de trabajo, observamos que aún carece el magisterio de una formación sólida en este rubro. Resultó interesante también, observar la dificultad que han tenido los y las estudiantes para adquirir y consolidar aprendizajes, pese a ser considerados por muchos una generación que nació con un manejo casi innato de dispositivos tecnológicos. Pero no, son hábiles en su manejo para cuestiones sociales, más no en lo pedagógico y didáctico.
Pero el Covid no sólo expuso las debilidades tecnológicas de la población en general, no, literalmente ha expuesto aspectos íntimos de las personas, así como diferentes problemas que, de inicio, no se concibieron, pero que paulatinamente han ido apareciendo y ahora son cada vez más comunes. En noticieros y redes sociales hemos visto videos en donde accidentalmente, o de manera impertinente, personas en ropa interior o teniendo relaciones sexuales han dejado prendidos sus dispositivos mientras se encontraban en una reunión sincrónica, hemos visto a infantes interrumpir las clases o entrevistas y conferencias de su mamá o de su papá, también hemos visto a personas haciendo trampa y colocar una imagen fija para simular que se encuentran presentes en una reunión o estudiantes que apagan sus cámaras para seguir acostados o durmiendo mientras toman una clase.
También, lamentablemente, hemos visto la intransigencia de diferentes docentes que, pese a la distancia, han tenido actitudes y conductas agresivas en contra de estudiantes por no actuar de la forma en que la o el docente habían imaginado su clase.
De igual manera, lo cual puede ser ambivalente, las clases de los docentes están ahora totalmente expuestas, dado que entran a sus reuniones diferentes autoridades educativas para supervisar que estén trabajando, al mismo tiempo que tenemos a diferentes padres o madres de familia supervisando la clase para constatar que hace bien su trabajo o que se dirige y habla de forma adecuada a las y los educandos.
La tecnología nos ha expuesto, cada vez hay menos separación entre lo publico y lo privado, lo cual nos obliga a estar permanentemente atentos a cada acción, actitud o palabra que manifestamos. No sea que nos vayamos a convertir en un meme o seamos virales por un tiempo; se lee divertido, pero no lo es ¿o sí?

*Maestro en Educación. Profesor de la Facultad de Estudios Superiores Iztacala. antonio.gonzalez@ired.unam.mx

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