La reforma educativa puede esperar

 en Jaime Navarro Saras

Jaime Navarro Saras*

No hay peor decisión en la política, que aquella donde se anuncia una iniciativa de ley o cualquier tipo de propuesta de gobierno con bombos y platillos y, posteriormente se retrasa, se congela, se echa para atrás o se dice, como es el caso de la discusión de la reforma educativa recientemente aprobada en comisiones por mayoría (48 votos a favor, 3 en contra y 9 abstenciones) que no se realizará hasta que el único grupo representativo de los maestros que protestó en contra de la iniciativa (la CNTE), lo apruebe.
Paradójicamente, y muy a su estilo, Alfonso Cepeda Salas, Secretario General del SNTE, afirmaba poco después de la aprobación de la reforma educativa en comisiones, que el dictamen de reforma educativa del gobierno de Andrés Manuel López Obrador incluía muchas de las ideas y propuestas que habían recabado a nivel nacional en los foros y consultas realizadas al magisterio, y como luego dicen, en lugar de quedar bien, finalmente quedó mal debido a un punto toral, en lo público y en lo privado, tanto Mario Delgado como el propio López Obrador le dan reconocimiento a la CNTE porque, en la actualidad es el interlocutor del magisterio en materia educativa por dos cosas, tiene 40 diputados en el congreso y porque acompañaron a López Obrador en todo su proceso de lucha por el poder.
Sacar adelante el dictamen de la reforma educativa, al margen de todos los alcances y beneficios que señaló Esteban Moctezuma en la conferencia mañanera del pasado viernes, al parecer fue muy apresurado, aparentemente no se hicieron las negociaciones e interlocuciones debidas y, tal vez, no se valoro en realidad lo cercana, lejana o colaboradora incondicional que está la CNTE del gobierno actual.
Lo cierto de todo este proceso, es que el primer paso está dado y ganado para el gobierno de López Obrador: la aprobación en comisiones de las modificaciones a la constitución, por ahora el tiempo está de su lado y tiene al SNTE justamente donde éste ha querido estar, recibiendo migajas y aplaudiendo cualquier tipo de iniciativa gubernamental y, para su desgracia, en un segundo plano. En cambio, la CNTE también está del lado de López Obrador, jugando un poco con lo que ha sido su naturaleza (la movilización) y a la espera de la democratización sindical inminente en donde, quieran o no sus detractores y críticos, llevan mano tanto en las cámaras como en la voluntad de quienes hoy gobiernan el país.
Aparentemente estamos justo donde empezamos, con la reforma educativa de Enrique Peña Nieto vigente, con tres o cuatro prácticas e instituciones menos, con una lentitud en la vida de las escuelas y la incertidumbre de lo que pasará con temas como la evaluación, los mecanismos para el ingreso al servicio docente, los procesos de formación y actualización de los maestros, el presente y futuro de las escuelas Normales y, sobre todo, con la mala imagen que el gobierno anterior dejó de los maestros a base de una desmedida y atroz campaña publicitaria donde gastaron 4 mil millones de pesos de 2013 a 2018.
Esperemos pues, lo que nos depara el tiempo, y que esta pausa encuentre los canales suficientes donde se escuchen las voces suficientes y plurales para remediar y conformar lo que no apareció en el dictamen de la reforma educativa aprobada la semana pasada en comisiones.

*Editor de la Revista Educ@rnos. jaimenavs@hotmail.com

Comentarios
  • Marco Torres
    Responder

    Buenos días:

    Mtro. Jaime Navarro Saras

    Quiero expresar mis más sinceras condolencias a sus familiares por el fallecimiento de la colaboradora de su espacio. La Mtra. Alma Dzib-Goodin que perdió la batalla contra el cáncer y estaba cursando su doctorado en la Universidad de Moscú. Fue una excelente persona y especialista en el área educativa. Estaba muy bien preparada y un buen debate pedagógico con sus colegas.

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