La importancia del compromiso de “redescubrir la enseñanza” a partir de los aportes de Gert Biesta
Miguel Ángel Pérez Reynoso*
Vivimos en un mundo de cambios turbulentos y constantes y de un acelerado proceso de tecnologización y virtualización de la vida cotidiana; en ello y paradójicamente existe una crisis de ideas y de aportaciones al pensamiento pedagógico.
Las y los docentes tienen poco acceso a conocer y consumir nuevas ideas y, después de su revisión, tardan mucho tiempo en intentar ser incorporadas a la práctica de todos los días. Los grandes pedagogos del siglo XX (como Piaget, Freire, Vygotski, Freinet, Dewey y Makárenko, por mencionar solo algunos) han dejado un legado muy importante en educación y, con el arribo al siglo XXI, la pregunta ahora es: ¿Qué tenemos de nuevo? Bajo dicho contexto aparecen las aportaciones de un teórico e intelectual de los Países Bajos llamado Gert Biesta; él comienza cuestionando la educación centrada sólo en los aprendizajes con una obsesión por las mediciones. Es decir, la búsqueda de indicadores, de estándares de desempeño y de mediciones nos lleva –dice Vistea– por un camino equivocado en donde se pierde el sentido propiamente educativo que perjudica a los sujetos que se educan.
En sentido contrario, Biesta propone el comprometerse a “redescubrir la enseñanza” como planteamiento central; para ello, habrá que alejarse de algunas prácticas rutinarias basadas en la obsesión por las mediciones para comprometerse en construir nuevas prácticas de enseñanza.
De esta manera, lo que nos propone Biesta es transitar del modelo actual centrado en el aprendizaje y la medición, para arribar a otro modelo de enseñanza, el cual deberá estar basado en la relación ética, la enseñanza activa y el disenso, enfocándose en la emancipación del estudiante como sujeto. Desde la perspectiva de Gert Biesta, este modelo busca interrumpir el egocentrismo del alumno y fomentar la responsabilidad personal de cara a lo social.
Si bien esta propuesta retoma aportes de modelos anteriores, es con Biesta que se le da solidez, la cual se enmarca en una propuesta coherente e innovadora, parte de redefinir la relación ética, los cuidados de los sujetos y la enseñanza activa y el disenso, centrando todo en la responsabilidad del sujeto que enseña y también en el que aprende.
Este modelo o este conjunto de ideas han servido como base en el diseño de propuestas pedagógicas alternativas, las cuales se gestan y se desarrollan en organismos de la sociedad civil, en la educación popular y en la atención a las infancias y juventudes en condiciones de riesgo o de conflicto social. El problema que tenemos con el surgimiento de ideas pedagógicas de vanguardia es cuando se institucionalizan; es el momento en que se echan a perder, se tornan de manera similar a cafés descafeinados en el baile de un tango sin música.
Las ideas de Gert Biesta son nuevas y revolucionarias; forman parte de una contribución reciente al campo de la pedagogía y de las ciencias sociales. Los materiales (que algunos ya han sido traducidos al castellano) se comienzan a revisar en círculos académicos importantes.
Termino problematizando acerca de la realidad educativa de nuestro país y de nuestra entidad. ¿Cuáles son las ideas pedagógicas de vanguardia que requiere el sistema educativo mexicano y el jalisciense y que sirvan como base para dar el gran salto y poder tener evidencias de estilos y propuestas de enseñanza más comprometidas a partir de que se redescubran día con día y tener alumnos y alumnas que vivan la autonomía de sus acciones y que se hagan responsables de las consecuencias de cada uno de sus actos personales y de relación social que establecen?
*Doctor en Educación. Profesor-investigador de la UPN Guadalajara, Unidad 141. safimel04@gmail.com