La desnuda realidad de una Copa del Mundo de Futbol centrada en la mercadotecnia

 In Miguel Ángel Pérez Reynoso

Miguel Ángel Pérez Reynoso*

El futbol es una mercancía, como también lo son algunos jugadores, como el argentino Leo Messi, que prefieren prostituirse a cambio de dinero por encima de hacer valer su imagen para vincularse con las causas justas y estar a favor de la niñez, de la paz, de los más pobres. También son mercancías el balón, las camisetas y todo tipo de fetiches que giran en torno a cada evento cuatrienal llamado Copa del Mundo de Futbol.
Pero en esta ocasión, el abuso mercadotécnico está asociado al robo, a las formas perversas del abuso del poder desde los EU y a dar un tratamiento a los jugadores como si fueran marionetas de este complejo entramado mediático y globalizado que gira en torno a la celebración de la Copa del Mundo.
No solo una Copa del Mundo de futbol es distractora para evadir u olvidar los asuntos de verdadero interés que la sociedad tiene identificados. En Jalisco, el agua puerca, los problemas de transporte, el problema de los miles de personas desaparecidas, junto con la indiferencia de los gobernantes por atender asuntos que van más allá de la coyuntura mediática, han terminado por crispar y dividir aún más a la sociedad.
Todo evento llamado Copa del Mundo de Futbol, cada cuatro años, termina por dividir y escindir a la sociedad entre los asuntos del juego y de la cancha y todo lo que sucede afuera de ella. Y muchas veces lo que sucede afuera resulta ser más importante de lo que sucede adentro.
Adentro de la cancha.
Este mundial se ha jugado bajo nuevas reglas que ha propuesto la FIFA: menos tiempo perdido, menos distracción, se han acabado las diferencias geopolíticas; cada selección ha presentado a verdaderos atletas, que juegan y se entregan a lo largo del partido. Ahora el futbol se ha hecho más físico, de fortaleza y de entrega; ya no hay regates, ni dríblins, ya no hay juego bonito, sino una férrea disputa táctica en toda la cancha. Todos los jugadores se han tomado muy en serio su papel en esta contienda mundialista; ha habido personajes especiales como Leo Messi, que se comporta como una verdadera vedette, al no ser tocado ni molestado (hay que cuidar los objetos más rentables del negocio). Así dicho personaje esté a punto de fracturar a un contrincante. Todos los partidos han estado divertidos, entretenidos, de un muy buen nivel de futbol; destacan los países africanos y los asiáticos, que han avanzado en técnica y en fortaleza, no así los americanos del centro y del sur del continente, que pareciera que la historia la tienen detenida en sus respectivas confederaciones.

Afuera de la cancha

La indignación toma las calles; maestros, madres buscadoras buscan las formas de ganar espacios y poder manifestarse. Hay vallas, barreras, cercos, como sucede en Guadalajara y en Zapopan. La gente toma las calles, grita, baila y se manifiesta, pero todo bajo los parámetros y las coordenadas del futbol; hay pocos intentos de hacer de todo esto un manifiesto político, pero que debiera serlo.
Se ven en las calles muchas playeras de color verde (el color de la selección de México) y mucha creatividad; hay quienes cargan equipos de sonido, bocinas, que al hacer sonar la música, la gente se pone a bailar y a gritar. No ha habido vandalismo (de lo que he sido testigo), ni pleitos, ni destrucción; sí algunos abusos de la autoridad.
Con cierto desgano tuve que agudizar mi habilidad etnográfica de estar ahí, de observar, de escuchar y de tratar de encontrarle sentido a lo que la gente hace: mucho ruido con trompetas, muchos gritos en momentos ofensivos.
Me parece que van a pasar muchos años para que otra copa del mundo llegue a nuestro país; de nada nos sirve ser sede cuando aquí adentro del país los problemas se hacen más agudos y nadie quiere hacerse cargo para buscar soluciones.
La siguiente copa será en algunos países de Europa, y más adelante en Arabia (se necesita tener dinero para arriesgarlo); la FIFA es la única agencia que siempre sale ganando. Y más adelante, es probable que África sea sede de otra Copa del Mundo, ya no con sede nacional, sino con este formato de organizarse por varios países que a la FIFA le ha dado buenos resultados.
En el momento de escribir estas líneas ha concluido la fase de grupos; se va a pasar en los próximos días a la fase definitiva para ver quiénes califican a la siguiente ronda. De 48 quedarán 32 y así por eliminación directa hasta llegar con el campeón. La FIFA ha hecho cálculos diversos, tiene un algoritmo para beneficiar a sus socios principales, pero no tiene el control pleno, como sucede en las calles y en los gritos. En contra de la FIFA y en contra de los gobiernos insensibles a las demandas ciudadanas.
El futbol sirve para divertirse, pero también para desnudar la realidad oculta que sucede afuera de las canchas de juego.

*Doctor en Educación. Profesor-investigador de la UPN Guadalajara, Unidad 141. safimel04@gmail.com

Comments
  • Maria Catalina González Pérez

    Maestro Miguel Ángel, me he preguntado por la necesidad que se tiene de salir, gritar, de perderse en la multitud y echar desmadre. Es una algarabía, una gritería y un sin fin de historias. Y¿Después?

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