La crisis de 2020 ¿oportunidad?

 en Marco Antonio González

Marco Antonio González Villa*

Desde hace varias décadas hemos leído o escuchado, de manera recurrente, de parte de oradores, conferencistas, políticos, docentes, investigadores, terapeutas, motivadores, entre muchos otros, que la palabra crisis significa oportunidad, dado que brinda la posibilidad de reestructurar diferentes condiciones para salir pronto (con una mejor posición) de ella.
Compartir la definición real de la palabra crisis, entendida como una situación grave y decisiva, está de más cuando muchas personas han entendido empíricamente su significado. Las nuevas generaciones han crecido escuchando continuamente esta palabra, seguida siempre de términos que aluden a rasgos psicológicos o bien instituciones, que permiten ver que algo o alguien vive un momento complicado, de fractura, de rompimiento. Así, oír de una crisis de identidad, de la crisis de pareja o de la familia, de crisis económica, de la crisis del empleo, de crisis del sector salud, del sector político, del económico o el educativo, ha sido común y constante, lamentablemente.
Pero, ¿cuánto tiempo puede durar o se puede aguantar una crisis?, la pregunta surge porque siempre piensa en un tiempo relativamente corto de las crisis, por lo que siempre se mira de forma esperanzadora su final. Sin embargo, la crisis generada por el Covid-19, prácticamente en todos y cada uno de los sectores sociales, ha dejado estragos que, aún cuando se logre controlar la pandemia, tardará mucho tiempo terminar con la crisis.
Sin un afán pesimista, y tristemente realista, considero necesario que se lleven a cabo medidas que favorezcan la estabilidad de la vida social y, obviamente, la salud integral de las personas. Diferentes países del mundo, entre ellos muchos de América Latina, han hecho evidente su fragilidad económica y de atención a las necesidades básicas de su población, por lo que se vuelve vital invertir, de manera inmediata, en dos prioridades que tienen mayor importancia en comparación a otras: una es la reactivación económica, que podría favorecer la creación de empleos y el consumo, lo cual es un bálsamo para los bolsillos golpeados de muchas familias; la otra inversión es, obviamente, en el sector salud, ya que por su abandono histórico, ha resultado insuficiente durante todo este tiempo.
Lo triste de este panorama es que el sector educativo, tendrá, seguramente poca inversión y de no ser por la buena voluntad de muchos y muchas docentes, una cantidad significativa de estudiantes no tendrán forma de acceder a la educación. En algunos estados ni siquiera se pagó el aguinaldo a sus maestros y maestras, ¿podemos esperar inversión en infraestructura mientras sigue la crisis? Definitivamente no. Hay mucho por hacer y por consensar en lo futuro, confiemos en la buena voluntad de cada uno para salir adelante, por el bien de las nuevas y futuras generaciones, dejemos las diferencias de lado y trabajemos todos codo a codo para levantar al país nuevamente, esta es la oportunidad que nos ha dado este larga crisis ¿alguien piensa diferente? Mis mejores deseos para todos.

*Maestro en Educación. Profesor de la Facultad de Estudios Superiores Iztacala. antonio.gonzalez@ired.unam.mx

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