Ideologías educativas
Miguel Bazdresch Parada*
El revuelo inusitado ha provocado la separación de Marx Arriaga, titular de la oficina responsable de los libros de texto, e implementar la Nueva Escuela Mexicana (NEM) elaborada en los finales del sexenio pasado. Las razones de tal separación quedarán para el futuro si entonces alguien estuviera interesado en conocer lo que hoy se supone y nos es evidente.
Importa menos un cambio de personal en una oficina de gobierno, por más importante que sea, pues la acción de gobierno no se detiene. Un millón doscientos mil maestros, maestras, directores, jefes de sector… sostienen el esfuerzo gubernamental de ayudar a los niños y jóvenes del país a darse cuenta de sus pensamientos, a aprender cómo se estudian las ciencias y las artes y a facilitarles el autoaprendizaje una vez terminada su paso por las escuelas. Frente a esto, un funcionario más o menos es francamente intrascendente.
Desde luego, parece, según la prensa, unas formas de “dar las gracias” un tanto groseras. Y sí, a ratos las autoridades ejecutoras se pasan de no amables. Punto menos para quienes operaron ese proceso de dar las gracias. Toca ofrecer las debidas disculpas. Y a otra cosa.
La NEM es un proyecto complejo y de difícil operación, sobre todo si la mayoría de los maestros estaban acostumbrados a libros de texto construidos con la estructura binaria típica: Exposición del tema a estudiar y luego instrucciones para responder un cuestionario cuyas respuestas correctas o no exponen el aprendizaje logrado, y por tanto la probable necesidad de insistir en un estudio más detallado y exhaustivo del texto, y el estudiante vuelve a responder el cuestionario. Este proceso es materia de ayuda específica, alumno por alumno, del maestro del grupo o de la materia en el caso de secundaria. Desde luego, si el maestro cae en la cuenta de una equivocación reiterada en suficientes cuestionarios, hará una consideración grupal para corregir ese error grupal. Además, el proceso se adereza con explicaciones y ejemplos en el pizarrón, cuya solución es frecuentemente ayudada por los mismos estudiantes.
Los textos también incluían trabajos cuya solución implicaba un trabajo fuera del aula, en su lugar de residencia o en alguna oficina, para recabar la información solicitada en el texto y responder las preguntas con la información proporcionada por personas cuyo trabajo se relaciona con determinadas materias. Por ejemplo, visita a un vivero municipal para observar cómo se tratan las especies del mundo vegetal bajo cuidado de personas para lograr su crecimiento y su adecuada colocación en las calles de la ciudad.
La idea de Marx Arriaga en alguna forma se parece a esas actividades de los estudiantes fuera de su escuela y de su casa, en las instituciones o los negocios de su lugar de vida. Así, el aprendizaje formal de libro se mezclaba con el aprendizaje de los modos de hacer y proceder de las personas o los negocios. Y, por hipótesis, serían aprendizajes más completos y, sobre todo, permitirían identificar las diferentes ideas de las personas y los grupos, frente a las ideas e ideologías de la escuela.
La crítica central a esas propuestas de articulación escuela-sociedad es la dificultad de los estudiantes para, precisamente, articular ambos aprendizajes sin apoyo del maestro, quien en muchas ocasiones se encuentra sin elementos para contactar lugares de la sociedad civil y recurre a lo que él conoce. El método para lograr aprendizaje “duro” no es sencillo. El aprendizaje “blando” es más sencillo. Por ejemplo, pedirles a los estudiantes que vayan a la tienda donde mamá compra lo necesario para comer y diseñen preguntas para conocer su actividad, las condiciones para realizarla y los resultados de la misma. Los estudiantes pueden escuchar al vendedor y hacer un reporte al maestro. Con esa información se puede estudiar y comprender factores y variables de la actividad económica, sus bondades y sus problemas, y se puede hacer un juicio sobre el valor de esa economía. Sin embargo, no es sencillo.
Por otra parte, este tipo de aprendizaje llamado aprendizaje situado compite con al menos otros 19 tipos de aprendizaje (…haciendo, equitativo, integral, autónomo, en red, en la práctica, etcétera). Es así porque el pensamiento pedagógico se ha desarrollado en los últimos 40–50 años y ha generado respuestas a las muy diversas condiciones necesarias para facilitar al ser humano, en sus diversas edades y dominios, aprender las muy diversas índoles de la ciencia social y exacta, la técnica, la vida humana, la naturaleza y las diversas culturas existentes en la faz de la tierra. No se diga las situaciones de hecho necesitadas de comprenderlas y poder vivir entre ellas sin perecer en el intento.
Los libros de la NEM invitan al profesor y a estudiantes a “salir” de la escuela, ir a la realidad y encontrarse con las situaciones vividas en la comunidad; indagar por las acciones, las dificultades y las necesidades… llevarse la información a la escuela, procesarla y reflexionar sobre las posibles soluciones y propuestas ante los problemas encontrados y regresar a la comunidad a comunicar sus hallazgos. Bien. Pero es sólo uno de los muchos tipos de aprendizaje. Falta un buen. La NEM es parte de la solución o condición de evitar ideologías y procurar otros aprendizajes.
*Doctor en Filosofía de la Educación. Profesor emérito del Instituto Superior de Estudios Superiores de Occidente (ITESO). mbazdres@iteso.mx