Fútbol, política y literatura

 In Miguel Ángel Pérez Reynoso

Miguel Ángel Pérez Reynoso*

Hace unos días se anunció una novedad editorial de un libro de Juan Villoro titulado: “Los héroes numerados” de Seix Barral, 2026.
La obra de Villoro es un libro valioso, en este momento de coyuntura futbolera con vísperas de la Copa del Mundo 2026. Los héroes numerados se integran de 11 capítulos, los mismos jugadores que corresponden a un equipo de fútbol. En la introducción titulada ¿Qué hay en un número? El autor escribe desde las primeras líneas lo siguiente: Los héroes clásicos no usaban uniforme. El ingenioso Odiseo y el ilustrado Quetzalcóatl realizaban sus hazañas sin un número en la espalda (p. 9).
El fútbol es un fenómeno de masas, como un movimiento planetario que gira en forma ascendente, pero también es un negocio, un gran negocio. El fútbol es un escaparate de todos los que se integran o se congregan para formar parte de una pieza más de este gran circo romano de la postmodernidad. Los jugadores son marionetas que se convierten en actores de alto rendimiento de este gran circo romano de reciente creación.
Todo comenzará este 11 de junio; no se trata de que la pelota ruede, sino también las masas, las cuales se congregarán en tres grandes lugares. El dinero circulará, la venta de todo tipo de productos, el licor, las apuestas, el delirio de una gran utopía que nunca llegará a hacerse real.
Qué orgullo para México ser el único país en el mundo de ser sede por tercera vez de un Mundial de futbol y, a la vez, ¡qué decepción! ¿Por qué tenemos que ser nosotros la sede del nuevo circo romano? El pan y el circo de los gladiadores de la antigüedad, hoy personificados en los nuevos jerarcas de la ignominia, que durante 90 minutos correrán atrás de un balón.
No es posible que aceptemos este tipo de afrentas; el ser sede de una justa mundialista no nos sirve para nada; por el contrario, nos coloca de manera vulnerable ante todo tipo de agresiones mediáticas globales.
Sugiero leer a Eduardo Galeano en “Fútbol a sol y sombra”, a Juan Villoro y a todos los que han entendido al futbol como un objeto de reflexión para la creación literaria, pero también sugiero que se denuncien las arbitrariedades y los abusos del oportunismo político, que vienen desde Mussolini y Hitler en entornos de guerra y que hoy llegan a los nuevos jerarcas planetarios. El fútbol no sólo es la cancha de 11 contra 11, es también el entorno que gira alrededor del juego.
El fútbol, el verdadero fútbol es otra cosa, es la lucha constante entre Eros y Tánatos teniendo un balón redondo de por medio, es patear el mundo con la finalidad de llegar a la portería contraria. Y la portería contraria es la meta invisible de un puerto que nunca ha existido.
Es bueno estar cercano a las nuevas metáforas futboleras, cuando menos esperemos que la anestesia del Mundial, que correrá por las venas de muchos ciudadanos comunes de este país, se resista a hacerle el jugo al negocio y al engaño político de ser sede mundialista en 2026. El año de las guerras y de los desaparecidos.
Bajo este entorno de juego, es importante acercarse a la literatura, retirarse de la política (de la mala política y de los malos gobernantes) e ignorar el entorno de los partidos. Al final –como ya sabemos– todas y todos saldremos derrotados en esta nueva edición del Mundial de fútbol.

*Doctor en Educación. Profesor-investigador de la UPN Guadalajara, Unidad 141. safimel04@gmail.com

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