Entre lo normal y lo agresivo
Miguel Bazdresch Parada*
Por unas horas, el país se descompuso. Noticias graves en torno a la guerra con el narcotráfico provocaron un desajuste fuerte sobre las costumbres ordinarias de un domingo cualquiera. “Guárdense”. Los sicarios del crimen organizado están creando desorden en buena parte del país. Desconcierto, dudas y estupor. “Atraparon al Mencho en Tapalpa” y sus sicarios están tapando carreteras con coches y camiones quemados. Ya empiezan a quemar negocios. Cierren y a su casa. La normalidad cayó hasta el suelo y se rompió de manera estrepitosa. “No salgan, enciérrense”. La televisión y la radio dando la contabilidad de las “quemas” y de algunos lastimados y hasta muertos. Desconcierto.
El Mencho se murió a consecuencia de las heridas durante la lucha de su detención. Resultó herido de gravedad junto a otros tres más. “Los llevamos en helicóptero al aeropuerto de Morelia. Murió durante el trayecto”. ¿Cómo interpretar el dato y cómo comportarnos Ya se acabó; todo mundo a lo suyo o “aguas”, ahí viene la represalia, “corran, escóndanse”.
El gobernador en la televisión y el radio: “Jalisco está en Código Rojo. Se suspenden todas las actividades hoy y mañana lunes. Guárdense. Hay peligro para la ciudadanía. Cualquier anomalía que perciban, repórtenla. Las autoridades estatales y federales están a cargo”. ¿Concierto ya? No. Desconcierto realista.
Muy difícil y lastimosa situación. ¿Qué más va a pasar? ¿Qué más nos va a pasar? Quién sabe.
Y ahora… ¿Cómo ayuda la educación a las personas en estas contingencias? ¿Da lo mismo si fuimos a la escuela o no? ¿Nos asustamos igual o no, cada quien su carácter? ¿La escuela tiene sus recursos? ¿Qué tal una representación, por ejemplo, de la situación creada por el mandato “guárdense”? Así sabemos cómo reaccionan los estudiantes: nervios, huida, atarantados, llorosos, valientes, etcétera. ¿Se puede enseñar ese contenido? ¿Qué y cómo hacer frente a una situación de violencia pública? Capaz que en los nuevos textos recién cancelados de la Nueva Escuela Mexicana se trabajan estos temas.
La educación básica puede hacer poco. Casi todo frente a contingencias ambientales: inundaciones, temblores, aguaceros, tormentas, corrientes fuertes de agua, incendios y poco más. También en algunos lugares se enseña qué hacer ante una amenaza con arma de fuego.
Esta vez el Ejército tuvo la gentileza de hacer el arresto en domingo. Imaginen los sucesos en un día hábil. En ese caso, solo vaciar de personal y escolares sería una macrooperación. Resguardar a los niños/niñas de manera segura sería una operación de horas. Sin embargo, es recomendable invitar a la educación a estar preparada para casos posibles. Y claro, deberán entrenar y corregir lo que salga mal.
Más problemas: ¿Los maestros de educación básica están preparados para esas contingencias? ¿O solo tienen una cartilla que mal han leído? Los maestros son los líderes, quieranlo o no, del manejo de una contingencia. No hay tiempo de preguntar al director qué hacer. Las situaciones graves son de minutos.
Otra: ¿Está la escuela construida de modo que los alumnos puedan salir de esa escuela en un máximo de 100 segundos? ¿Hay puertas suficientes? ¿Están con llave o abiertas durante la estancia de alumnos? ¿Han realizado simulacros?
Pues sí, la contingencia policiaca del fin de semana debe ponernos alerta sobre qué hacer con cualquier otra clase de contingencia. No todo es policiaco. Es tiempo de mirar qué y cómo hicimos, hicieron los compatriotas, y revisar: ¿así es?, ¿qué otras opciones existen? Sin dudar de la autoridad y sin inventar caminos heroicos.
Tema esencial: tomar en serio, revisar, valorar, corregir, comunicar e, importante, hacer por la mejor preparación de la población ante estas contingencias.
*Doctor en Filosofía de la Educación. Profesor emérito del Instituto Superior de Estudios Superiores de Occidente (ITESO). mbazdres@iteso.mx