Encajonados

 In Rodolfo Morán Quiroz

Luis Rodolfo Morán Quiroz*

 

Hace unos días se suscitó una retención del tráfico entre Manzanillo y Colima por la carretera de peaje (que solemos llamar “de cuota” para referirnos al tributo que pagamos a las empresas constructoras y a gobiernos sucesivos). Según una fuente que escuché al pasar, los ocupantes de los vehículos para carga de mercancías y transporte de personas pasaron trece horas encajonados en sus vehículos ante la imposibilidad de avanzar a sus destinos. Algunos designarían ese atolladero como “embotellamiento” o “aglomeración” y otros, en una expresión que describe lo contrario de lo ocurrido, dirían que “se generó tráfico”, aunque en realidad, lo que pasó fue que se detuvo ese tránsito de vehículos (https://www.facebook.com/NoticiasMzo/videos/urgen-hosteleros-que-se-resuelva-este-problema-de-congestionamiento-en-la-autopi/2119549381926238/).

Esa sensación de estar encajonados refiere a un espacio acotado, usualmente de madera o de metal. Para algunos, estar en un espacio reducido desata una ansiedad de diversos grados, que suele denominarse claustrofobia, aunque hay otras personas que prefieren estar en un lugar que perciben como acogedor por sus fronteras visibles y cercanas; esas personas tienden más a la agorafobia y prefieren no exponerse a una realidad sin límites. Un cajón se distingue de una caja tan sólo por la posibilidad de ser parte de otro objeto más amplio, normalmente un objeto mueble, aunque no semoviente. Las cajas pueden tener extensiones para manipularlas y los cajones están dotados de algún recorte que permita meter una mano o un dedo para sacar parcial o totalmente de la estructura en que se están insertos. Las cajas pueden ser muy independientes de otras estructuras, aunque hay algunas cajas que cumplen funciones de cajones. De ahí que su denominación dependerá de su ubicación y función. Un cajón sin una estructura que lo envuelva suele denominarse caja, aunque el término que usaremos dependerá de la memoria de dónde estaba ese objeto, o de la ubicación en donde lo encontremos o para la que está destinado. Hay otros contenedores que utilizan esos vocablos, como los tambores que, en ocasiones se les nombra como cajas (en especial en la expresión “cajas destempladas”, es decir, desafinadas).

Hay otras situaciones de encajonamiento. Suele señalarse que, ante dilemas de difícil solución, nos encontramos “entre la espada y la pared”, encajonados en una situación de escasas opciones (between a rock and a hard place, reza el equivalente en inglés) y, desde una perspectiva erudita, hay quien utiliza la expresión “entre Escila y Caribdis”, apuntando al monstruo de doce patas y seis cuellos que devoraba a quien se acercara y al que tragaba una enorme cantidad de agua tres veces al día, para devolverla más tarde. Hay quien señala al estrecho de Mesina (entre Calabria y Sicilia) como el lugar aludido por la mitología griega. En nuestra época, el estrecho de Ormuz se ha convertido en un dilema de petrolíferas magnitudes, dado el enfrentamiento existente entre el gobierno de Estados Unidos y el de Irán. Como hemos visto, las hostilidades se han prolongado, al igual que las iniciadas entre Israel y Palestina, entre Rusia y Ucrania, y hay quien añade a esas poblaciones encajonadas o atrapadas en los conflictos los casos de la guerra civil en Sudán y la violencia en México.

Mientras estuvimos atentos a la llamada “caja idiota” de la televisión o de las pantallas de los celulares y computadoras (o las gigantescas en plazas públicas, en lugares que resultaron inseguramente encajonados para los aficionados), muchos expedientes criminales se archivaron, encarpetaron, encajonaron o metieron en cajas (no es lo mismo encajonar que encajar, aunque los objetos que den origen a esas expresiones se asemejen). En el contexto mexicano se ha señalado que existe, desde al menos el sexenio anterior, información “reservada” en un cajón burocrático de los gastos en varias obras públicas. Por “cinco años”, que probablemente se convertirán en cincuenta años y luego en años sin cuenta. Algunos de los temas de esos expedientes reservados y su tiempo de reserva se encuentran aquí: (https://www.gob.mx/buengobierno/documentos/indice-de-expedientes-clasificados-como-reservados-315231). En el contexto estadounidense se ha insistido en el caso Epstein, que muy probablemente involucra a varios billonarios, celebridades de las pantallas y políticos de diversos países. Hemos sabido de quienes prefieren que el caso siga encajonado o archivado, aunque la cantidad de páginas a las que se ha dado acceso a algunos legisladores de aquel país resulta tan apabullante que se requiere una encerrona de varios días para esclarecer algunas de sus aristas más impresionantes o sorprendentes (la carta para la liberación de los documentos, por parte de Pamela Bondi, Ministra de Justicia, en enero de 2026, se encuentra aquí: (https://www.justice.gov/opa/media/1426091/dl).

Hay quienes declaran tener la sensación de estar encajonados, presos, atrapados, en dilemas derivados de su escasa movilidad laboral. Zygmunt Bauman (1925-2017) señalaba en 2011 (Esto no es un diario, pp. 183-84) que a los jóvenes de este siglo “nada los ha preparado… para las puertas cerradas a cal y canto, la volatilidad de los empleos y la persistencia del desempleo [en] una notable ausencia de oportunidades”, que se convierte en la antesala para engrosar las “… listas de espera de las oficinas de empleo”. Es decir, de la expansión de épocas pasadas al encajonamiento en empleos inseguros, temporales o abiertamente en el desempleo. Por otro lado, podemos pensar también en quienes se sienten encajonados, más allá de empleos rutinarios y esclavizantes, en disciplinas cuyas escuelas son escasamente flexibles y no es fácil salir del cajón o plantear que los planes, programas y docentes hagan esfuerzos por pensar fuera del cajón o la caja (out of the box es la metáfora en idioma inglés que remite a la posibilidad de salir del cuadrito, de lo establecido o de lo marcado por el líder o el partido político dominante: https://en.wikipedia.org/wiki/Thinking_outside_the_box).

Las semillas que quedan guardadas en el fondo de un cajón rara vez germinarán, a menos que llegue alguien a ponerlas en terreno fértil o, en casos más extremos, cuando se acumula tanto polvo y materia orgánica dentro del cajón como para que germinen. Por extensión de las nociones de cultivar y cultura (metáforas agrícolas), suele decirse de las habilidades que se aprendieron y no se ejercieron que estuvieron “guardadas” en el fondo de un cajón. Lo que nos lleva a pensar en la expresión de la gran variedad de objetos que caben en los cajones de sastre (agujas, hilo, tijeras, botones, telas, cintas, entre otros), de significancia para la pedagogía cuando, por extensión, pensamos en las cajas de herramientas y las secuencias de estrategias y metodologías de aprendizaje, investigación y aplicación. Si las cajas, cajones y archiveros han servido para ocultar y dar carpetazos a estropicios y desaguizados varios, el abrir esos cajones o cajas misceláneas puede llevarnos a alegres descubrimientos respecto a la utilidad de estrategias y herramientas que se herrumbaban, arrumbadas en el cajón o en un estante de una biblioteca polvosa y en desuso.

Mientras los viajeros de largas o cortas distancias pueden encontrarse encajonados por prolongados o breves intervalos, a algunos políticos de antigua y reciente actividad se les ha condenado a sacarlos de sus retiros con cajas destempladas (https://www.lavanguardia.com/historiayvida/mas-historias/20240506/9608731/cual-origen-expresion-echar-cajas-destempladas-pmv.html), como se ha visto en el caso del empresario y político ensenadense (el mismo puerto de origen del hoy famoso ciclista Isaac del Toro), Ernesto Rufo Appel. Aunque parecían que ya estaban “archivados”, como el expejidente, algunos han vuelto a la vida pública, volens nolens, ante los llamados y las acusaciones de otros agentes (https://www.cronica.com.mx/nacional/2026/06/03/por-que-amlo-salio-del-retiro-y-volvio-a-la-politica-estos-politicos-de-morena-son-vinculados-al-narco/). Según esta crónica, de los 64 presidentes anteriores a López Obrador, 27 abandonaron el país, por su propia voluntad o en contra de ella. Seis de los exmandatarios mexicanos murieron fuera de nuestro territorio: Mariano Arista (1855), Juan Bautista Ceballos (1859), Sebastián Lerdo de Tejada (1889), Porfirio Díaz (1915), Victoriano Huerta (1916) y Francisco León de la Barra (1939) (https://www.excelsior.com.mx/opinion/pascal-beltran-del-rio/el-exilio-ruta-de-42-de-los-expresidentes/1659648). Del expejidente López Obrador se han escuchado y leído rumores en el sentido de que “Cuba es como para irse a vivir allá”, aunque, por el momento, sigue guardado en su quinta de Palenque (https://adncuba.com/virales/andres-manuel-lopez-obrador-cuba-es-para-irse-vivir-alla/).

Hay un cajón, que también solemos llamar caja, muy similar a la que se muestra que usa Drácula para dormir durante el día y evitar la luz del sol. Ese cajón sustituye, en algunos casos, al petate, que es objeto muy mentado cuando se trata de asuntos que, suponen algunos, asustarán a quienes no quieren que se den noticias al respecto. Hay quien expresa un “humor lúgubre” cuando transita en presencia de esos cajones en las casas funerarias (por ejemplo, cerca del antiguo hospital civil de Guadalajara, cajón que sirve de vehículo entre el hospital y el cementerio). De esa caja y de nuestra posibilidad de quedar encajonados, solemos no hablar; preferimos aludir a ella por la expresión que convierte en verbo al objeto/superficie que también sirve para dormir. Esperamos siempre que eso de petatearnos no nos agarre encajonados entre escasas opciones.

 

*Doctor en Ciencias Sociales. Profesor del Departamento de Sociología de la Universidad de Guadalajara. rmoranq@gmail.com

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