En educación Jalisco, el deseo del cambio… para que las cosas cambien

 In Miguel Ángel Pérez Reynoso

Miguel Ángel Pérez Reynoso*

A Martín Reyes (1961-2025)
Mi compañero en la carrera de psicología.
Un excelente psicoanalista estudioso y disciplinado.
Deseando que esté bien en cualquier lugar donde se encuentre.

Hace un par de semanas, el gobernador de esta entidad federativa (Jalisco) declaró ante los medios que “en el mes de diciembre realizará algunos cambios en su gabinete; ya tengo identificadas muy bien cuando menos dos carteras que de seguro habré de cambiar… es un asunto de salud política”. Se trata de entender que el gobierno de Pablo Lemus pretende distanciarse de la herencia que le dejó su antecesor, con algunas posiciones y algunas cuñas para seguir controlando el gobierno de Jalisco desde cualquier lugar de Europa, ahora como auxiliar técnico del equipo Real Valladolid de la segunda división de España y al lado de Guillermo Almada (exentrenador de Pachuca).
Pablo Lemus quiere dar un golpe de autoridad, al golpear la mesa y decir “yo soy el gobernador, a mí nadie me manda”. Lo cierto es que el actual gabinete o el primer círculo de poder es un abanico de infinidad de posiciones, por acuerdo, por negociación o por conveniencia. Pablo Lemus no solo pretende tener control de su gabinete, sino también comenzar a mandar señales de sus preferencias y de la proyección de las fichas con las que cuenta para continuar con el proyecto transexenal de Movimiento Ciudadano en el estado.
Aunque nada es seguro, una de las secretarías de referencia viene siendo educación. A partir de la firma del Acuerdo Nacional para la Modernización de la Educación Básica (ANMEB), firmado en mayo de 1992, que derivó en la descentralización de los servicios educativos, las secretarías de educación en los estados se tornaron en verdaderas supersecretarías.
Otro dato interesante es que, con la llegada del PAN a la gubernatura del estado con Alberto Cárdenas Jiménez, el panismo se dio cuenta de que no tenía cuadros para atender la complejidad del sistema educativo; de esta manera hizo alianzas con el PRI y con el SNTE, que ya tenían vasta experiencia en ocupar cargos y atender todas las posiciones desde la educación básica, media superior y superior, administración, planeación, servicios estratégicos, relaciones internacionales, etcétera.
Con la llegada de Movimiento Ciudadano (MC) en 2018, el nuevo grupo en el poder no se complicó las cosas; ahora hizo alianza con el panismo y le dejó la cancha abierta para atender todo lo que implicara el control del sistema educativo estatal. Pero el panismo optó por el ala conservadora, en alianza con el clero conservador y con la universidad vinculada con el Opus Dei, igualmente conservadora. Este grupo es el que actualmente tiene copado y controlado prácticamente todo el sistema educativo estatal. Con un desconocimiento casi total de la organización y funcionamiento del sistema educativo, comienzan a hacer alianzas con algunos personajes desde adentro; eso les permitió conocer rápido el sistema para controlarlo y monopolizarlo. Actualmente, bajo un segundo período de gestión, prácticamente todo el sistema está vinculado al proyecto de Juan Carlos Flores Miramontes, actual titular de la SEJ. No hay ninguna rendija o espacio que se comparta con posiciones en diferencia. Son muy pocas las posiciones que están vinculadas con la organización sindical (secciones 16 y 47 del SNTE); todo esto lo sabe o lo debe saber el actual gobernador.
Pensar en un enroque o en el cambio de personajes implica comprometerse a establecer algunos cambios de fondo. Aunque este gobierno es amante del gatopardismo. Los cambios no deberían obedecer solo a una medida pragmática y estar supeditados al interés y a la racionalidad política del actual mandatario, sino pensar en proyectar una plataforma de mejoras sustantivas, menos imagen y mejores resultados, sobre todo en los aprendizajes de los miles de escolares que asisten a las escuelas.
Un cambio de personajes que implique cambios verdaderos en el estilo de gestión pudiera iniciar con tres grandes acciones estratégicas:

a) Atender la infraestructura de las escuelas, sobre todo las que han sido dañadas por catástrofes naturales y las que, por el tiempo, han arraigado daños estructurales.
b) Atender de mejor manera al magisterio en servicio, de tal manera que se abran espacios de participación y que las voces y las propuestas provenientes de maestras y maestros en servicio incidan verdaderamente en la toma de decisiones.
c) Le falta a la SEJ intelectualizarse e incorporar personas que piensen, no solo que sean operadores políticos (de esos sobran). La producción académica es realmente pobre. No contamos con diagnósticos actualizados ni tampoco con proyectos de desarrollo académico e institucional bajo una visión estratégica que nos lleve a clarificar cómo deseamos la educación en Jalisco para 2030, para 2050 y un poco más.

Existe un deseo sentido en amplios sectores de la estructura educativa de que vengan cambios para que las cosas cambien; ¿será esto en lo que estará pensando la unidad de asesores y el círculo cercano del actual gobernador? O como decía mi abuela: se va el pinto, pero llega el colorado y las cosas seguirán igual o con el riesgo de que sigan tantito peor. Al tiempo.

*Doctor en Educación. Profesor–investigador de la UPN Guadalajara, Unidad 141. safimel04@gmail.com

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