El regreso de la Tutoría en escuelas Normales y educación superior

 en Miguel Ángel Pérez Reynoso

Miguel Ángel Pérez Reynoso*

En el año 2002 la ANUIES publicó un libro llamado Tutoría, condiciones institucionales para su implementación, ese texto sirvió para generar un amplio movimiento en torno a la implementación de la tutoría en las distintas escuelas y universidades de la llamada educación superior. Incuso se hablaba del cambio del rol o del perfil de las docentes, los cuales pasarían a convertirse en profesores–tutores.
A la tutoría se le podría definir como un dispositivo de acompañamiento entre docentes y estudiantes de las escuelas Normales y las escuelas de la educación superior, su finalidad es de tres tipos:

a) Garantizar el éxito en la trayectoria académica de las y los estudiantes.
b) Detectar algunas problemáticas de carácter académico o relacionadas con la adaptación al estudio y proponer algunas estrategias para intervenir en torno a ellas.
c) Apoyar a los estudiantes en estrategias de lectura, hábitos de estudio y administración del tiempo para rendir de mejor manera en cuanto a los compromisos académicos que le exige la formación del programa que cursa.

Con la finalidad de clarificar una delimitación conceptual, a la tutoría se le denominó “tutoría académica” para diferenciarla de otras formas de intervención psicopedagógica asociadas a problemas de personalidad, por adicciones o de otro tipo de problemáticas y riesgos psico-sociales asociados con los sujetos y al contexto en el que se desenvuelven.
Los programas institucionales de tutoría, surgieron también a partir de una serie de cifras y de datos que comenzaron a alarmar a las instituciones de educación superior, vinculados con rezagos, fracasos y deserción o abandono de las carreras elegidas previamente.
En el caso de las instituciones el desplegar programas institucionales de tutoría no es una tarea sencilla, se requiere cuando menos de dos grandes condiciones de las cuales se tiene (actualmente) elementos deficitarios:

1. Por un lado, se trata de habilitar espacios, distribuir tiempos e incluso generar un esquema de estímulos al personal habilitado en dicha tarea.
2. Formar, capacitar y actualizar al personal académico para hacerse cargo en la atención tutorial, es en este rubro, es en donde hay mayores inconsistencias, muchos docentes terminan confundiendo la tarea de la tutoría académica y la reducen con asesoría o apoyo psicológico, y a partir de ahí se generan algunos vicios como vínculos de dependencia perversos o estrategias que distorsionan en el fondo las finalidades del apoyo tutorial.

Se ha anunciado recientemente que tanto las escuelas Normales como algunas IES (instituciones de educación superior), regresarán a operar una nueva propuesta institucional de tutoría y de apoyo al alumnado. Tenemos muy poco sistematizadas las experiencias anteriores y las condiciones para hacerlo no han mejorado sustantivamente. Lo peor que le puede pasar a los programas de tutoría es hacerlo sobre la base del voluntarismo y la improvisación, muy propio de algunas escuelas Normales de nuestro entorno.
Se trataría más bien de construir condiciones institucionales con seriedad académica y claridad en cuanto a las intenciones que se pretenden cumplir y en la administración de recursos adicionales. La tutoría no es exclusiva del abordaje psicológico o psicopedagógico; se trata también con ello de hacer ejercicios interdisciplinarios, en donde todas las miradas y todas las perspectivas se sumen para construir una propuesta más potente.
Y, del otro lado, tenemos a los jóvenes de hoy con los problemas nuevos e inéditos, con los nuevos formatos de lectura, la dependencia en los dispositivos electrónicos y la reconfiguración del sentido de la escuela y la formación profesional. La tutoría deberá adaptarse a las necesidades de los jóvenes y no a la inversa, es decir los jóvenes no deben adatarse al estilo personal del tutor o la tutora.
Lo peor que le puede pasa a la tutoría y a las propuestas que se generen en cada institución es que desconocen el tamaño del problema, no existen diagnósticos serios y actualizados que permitan dimensionar ante qué problemáticas estamos y las estrategias que se trazan (basadas en la intervención pedagógica) sólo sirven para paliar un poco el problema. Además, la respuesta generada hasta ahora por algunos colegas y círculos académicos es de carácter técnico e instrumental, hacen falta los sustentos, las explicaciones y una serie de referencias que sirvan para explicar, de mejor manera, los problemas educativos de la educación superior incluyendo a las escuelas Normas e incluso a las Unidades de la UPN.

*Doctor en educación. Profesor–investigador de la UPN Guadalajara, Unidad 141. mipreynoso@yahoo.com.mx

  • Lucía Santos Gregorio
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    Es necesario dar ese seguimiento, muchos alumnos aún lo necesitan..

  • Gerardo Rangel Garcia
    Responder

    Muchas gracias Miguel, considero que una adecuada tutoría contribuiria en una pertinente educación integral, el contruir un vínvulo relacional de ayuda a otra persona es un pilar muy firme para cualquier cobstrucción de las personas, debería integrado en todos los niveles educativos, se encuentra en educación básica, lamentablemente su concepción es muuuy miserable como tal.

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