El Mencho como construcción social de un poder que infunde miedo
Miguel Ángel Pérez Reynoso*
Si alguien lo quiere ver así, pudiéramos reconocer que el domingo 22 de febrero será una fecha que marcará un parteaguas en la historia de esta ciudad y del país. La captura primero y la muerte después de Nemesio Oseguera Cervantes, alias El Mencho, es un acontecimiento que contribuye a generar dicho parteaguas. El Mencho, nacido en Aguililla, Michoacán, toda su vida y desde muy pequeño estuvo ligado al crimen organizado y a vivir en los límites. El incidente del pasado domingo, si bien tiene infinidad de aristas para leerlo, ha servido cuando menos para reconocer una constante en dos vías.
- Que las agencias de gobierno no garantizan la seguridad, ni la confianza de las personas, ni de los ciudadanos.
- Que vivimos dentro de un contexto con un alto nivel de inseguridad y vulnerabilidad, y en donde comenzamos a desconfiar del gobierno e incluso del vecino que tenemos al lado.
Aun con todo lo anterior, esto puede servir para afirmar que El Mencho no es El Mencho; su figura es lo que hemos construido en torno a su poder, el cual está asociado con el abuso, la prepotencia, el tráfico de sustancias ilegales, la extorsión y todo tipo de acciones contraculturales y contralegales, en donde en la parte final de la novela tenemos el fenómeno de la cultura del miedo.
Los niños, las niñas y muchos jóvenes y adolescentes han comenzado a elaborar narrativas e historias en donde se combina la fantasía con una cruda y amenazante realidad. Dicen, por ejemplo:
- “¿Y si entraran a robar a nuestra escuela?
- “Y cuando entremos a clases, estalla una bomba.
- “Tengo miedo de que nos detengan a la mitad del camino y nos maten”.
Las historias que se tejen forman parte de una narrativa colectiva y de un imaginario social vinculado con el miedo, con el terror, con el fomento de la desconfianza, con sentirse amenazados y perseguidos por un fantasma que tal vez no existe o tal vez sí puede existir. Ante todo ello, surge una pregunta que, después de los hechos del pasado 22 de febrero, se han hecho muchas personas: ¿Qué nos queda por hacer?
Incluso los mensajes de los youtubers institucionales que deambulan en el seno de la Secretaría de Educación Jalisco tampoco han generado un efecto positivo; de nada sirven las cápsulas instantáneas y de buenos deseos cuando el problema se siente muy adentro.
¿Qué podemos hacer?
Ante esto, que es muy complejo, se propone cuando menos alguna salida al reconocer que no existen recetas ante hechos tan complejos, pero van algunas ideas para contribuir en el debate.
- Se trata de abrir algunos espacios de expresión y hacer que las niñas y los niños platiquen desde su experiencia: cómo les fue, cómo vivieron el trauma del pasado domingo y cómo se sienten ahora; se trata de sacar hasta donde sea posible lo que está dañando, estorbando o molestando por dentro.
- Es importante crear equipos y algunos comités de autodefensa no basados en la violencia o en el militarismo, sino autodefensas para crear un clima de protección en grupo, con mensajes potentes que ayuden a neutralizar los contenidos que generan miedo. Las autodefensas para eso sirven, para neutralizar la fuerza de los violentos, de los malvados, de los que pretenden destruir a partir de avanzar generando miedo.
Las escuelas deben ser espacios blindados, que garanticen seguridad y protección y que neutralicen la cultura del miedo; ni falsas noticias, ni mensajes provocativos que terminan distorsionando lo que realmente sucede. La amenaza real que se vive afuera no deberá penetrar a lo que sucede dentro de cada escuela.
Cada niña y cada niño que ingrese a un centro educativo deberá tener la seguridad de que el colegio o la escuela a la que asisten es un espacio seguro, el cual gira en torno a las siguientes consignas: “Aquí todas y todos somos importantes”. “Aquí todas y todos nos cuidamos y nos protegemos, entre todas y todos” y “todas y todos merecemos vivir en un contexto que nos garantiza libertad y felicidad”.
Esta experiencia traumática que se vivió el pasado 22 de febrero, por decir solo algo, pudo evidenciar con profunda claridad que las agencias del gobierno local (estatal y municipales), que están para proteger a las y los ciudadanos, brillaron, pero por su ausencia.
*Doctor en Educación. Profesor-investigador de la UPN Guadalajara, Unidad 141. safimel04@gmail.com
Imprescindible, conocer protocolos de seguridad en las escuelas y practicarlos más que buenos deseos !! https://www.google.com/url?q=https://apprende.jalisco.gob.mx/programa-seguridad-emergencia-escolar/wp-content/uploads/sites/25/2022/10/Guia-de-Intervencion-para-Situaciones-de-Emergencia-Crisis-y-Vulnerabilidad.pdf&sa=U&sqi=2&ved=2ahUKEwiCvuTx-fqSAxVBle4BHSg5KP4QFnoECCMQAQ&usg=AOvVaw0z_fuQNOeBdMTfIhAPBgiG