El magisterio movilizado, ¿cuáles son los visos de democracia sindical y educativa que vivimos ahora?

 en Miguel Ángel Pérez Reynoso

Miguel Ángel Pérez Reynoso*

Pasó la euforia de la fiesta en el SNTE Jalisco y pareciera que nada ha cambiado o que todo sigue igual. La reciente contienda electoral sirvió para ampliar el margen de maniobra entre las fuerzas del SNTE, todo quedó entre gente de casa, ninguna de las dos secciones sindicales tuvo el peligro de perder el poder y el control desde las fuerzas institucionales. Quiero referirme ahora no a lo que está dentro del SNTE (como estructura de poder) sino a lo que se mueve afuera, las fuerzas y las iniciativas verdaderamente democráticas que protagonizan las maestras y las maestras que luchan, que se movilizan, que protestan y que se organizan desde abajo, por pequeñas demandas o por grandes demandas como la transformación educativa y social.
El Magisterio movilizado es una tradición que vivimos desde 1979 cuando en el estado de Chiapas se crea la CNTE, y que en un par de meses cumplirá 43 años de existencia y resistencia. La CNTE, entre muchas otras cosas, es la acumulación de fuerzas en movimiento a partir del principio elemental de unidad en la acción, desde el norte hasta el sur y desde el este hasta el oeste, ha acumulado fuerzas alrededor de un Magisterio movilizado, las dos grandes limitantes del magisterio movilizado y en la lucha de la CNTE es que carece de un proyecto verdaderamente nacional y el poder superar las limitantes de los liderazgos morales que también existen en este organismo.
La CNTE es el lugar y referencia en donde descansa las fuerzas, las iniciativas y el proyecto para democratizar no sólo al SNTE sino también al sistema educativo en el país. Si bien existen oleadas o etapas de movilización y de reflujo de avances y de estancamientos; en 43 años nos debemos una historia sistematizada para el presente. En principio, la vocación democrática de miles de docentes que enseñan también a través de la lucha ha generado pérdidas y ganancias, miles de hombres y de mujeres tienen su sangre y su corazón tatuado con la lucha de la causa democrática.
Si bien, los avances son grandes y muchos, en ello reconozco en el trayecto algunas inconsistencias que es importante atender:

1. Escindir o separar la lucha democrática del trabajo educativo. Un docente que enseña en el aula y que lucha en la calle, debe fusionar ambas iniciativas en una sola, la lucha debe ser pedagógico y la educación debe ser de avanzada y combativa. Se debe integrar en un mismo proyecto dos componentes que no están separados en la realidad.
2. El proceso de las fuerzas democráticas en el Magisterio nacional ha sido muy desigual y asimétrico. Desde el triunfo de la sección XXII en Oaxaca, la XVIII en Michoacán, la sección IX en el DF, y triunfos parciales en Chiapas, Guerrero, Zacatecas, etcétera, nos ayudan a reconocer una sociedad de grades altibajos. El movimiento magisterial tiene una deuda pendiente con los estados más atrasados en el país, ellos y ellas también merecen un avance democrático.
3. El movimiento magisterial muchas veces se mueve teniendo al charrismo sindical como referencia; el avance, la dinámica y la acumulación de fuerzas debe darse por iniciativa propia, con los tiempos y las dinámicas propias. La idea es pensar en una nueva forma de hacer educación y de hacer sindicalismo.
4. Lo que está en el fondo es el asunto de la cultura y la identidad, un docente democrático que lucha, lo hace sobre la base de principios que motivan sus acciones; un docente institucional en cambio que se charrifica lo hace a partir de intereses personales para acceder o aprovecharse de la estructura sindical o para sacar tajada y provecho personal. Si bien es imposible generalizar esta tesis, la lucha democrática deberá servir para que sus militantes se distingan de los estilos del charrismo de actuar y participar.

Muy pronto estaremos de nuevo ante una nueva oleada y movilización magisterial, en Jalisco es necesario pasar de las acciones aisladas a una lucha verdaderamente estratégica de maestros cuyo objetivo claro no tiene que tomar el poder, sino avanzar en un proyecto alternativo de una por educación a partir de visiones para construir una sociedad nueva.
Aquí dejo la vieja consigna de 1989 y que hoy es más vigente que nunca: “El maestro luchando, también está enseñando”.

*Doctor en educación. Profesor–investigador de la UPN Guadalajara, Unidad 141. safimel04@gmail.com

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