El examen de la UNAM II: otras caras y lecturas

 In Marco Antonio González

Marco Antonio González Villa*

Ya en diferentes medios, sectores y análisis se había señalado que la repetición del examen de ingreso a las licenciaturas e ingenierías de la UNAM era lo más viable y justo, así como también se habían previsto diferentes escenarios posibles de respuesta.
Alguien tenía que pagar por las fallas y, como casi siempre, la responsabilidad recayó en una persona cuyo principal error fue confiar en los demás: tanto en la empresa encargada de la aplicación en línea, así como en la honestidad, honorabilidad, respeto y sinceridad de los y las aspirantes. Patricia Dávila tuvo que renunciar y con ello también está renunciando probablemente a ser candidata a ocupar la rectoría cuando el Dr. Lomelí deje el cargo.
El fin de semana, posterior al comunicado en el que se establece la realización de un examen de control, salieron noticias en las que muchos y muchas estudiantes que lograron su ingreso estaban buscando ampararse para no realizar el examen, argumentando una situación de injusticia, pero generando suspicacias en diferentes sectores de la población que perciben miedo o que se haga evidente la trampa realizada por algunos.
Aquí es importante señalar dos casos, de esos que generan esperanza y fe en las nuevas generaciones: dos alumnas obtuvieron puntaje perfecto, 120 aciertos, en su examen de ingreso a Medicina, ambas foráneas, Karla Renata Becerra Sordo y Brisa Nisdany García Santiago, provenientes de Tabasco y Oaxaca respectivamente, lo cual es altamente meritorio. En el caso de Brisa, resaltan aún más dos hechos que respaldan su logro: también obtuvo un lugar para la Universidad Autónoma Metropolitana y, antes de la resolución de la UNAM, ya había señalado en una entrevista que, aunque fuera injusto, estaba dispuesta a repetir el examen confiando en su capacidad y conocimientos, algo digno de alabar y reconocer: representa el ideal de lo que es y representa una estudiante para una gran cantidad de docentes.
Quisiera también resaltar una situación presente que es importante mirar desde diferentes ángulos: un porcentaje significativo de estudiantes que hicieron trampa en el examen contaron con el apoyo y aval de sus padres y madres. He aquí la necesidad de mirar con cuidado esta situación. ¿Es válido que un padre o madre hagan cualquier cosa con tal de asegurar el futuro y vida de su hijo o hija? La respuesta no es fácil: en una sociedad en la que el mérito no es garantía de éxito o estabilidad, en donde contar con una “palanca” que ayuda y acelera muchos procesos y considerando que muchos padres y madres desean lo mejor para sus hijos, ¿es válida la transgresión? El grupo de estudiantes que no fueron aceptados en la UNAM vio en la resolución una oportunidad de poder, ahora sí, obtener un lugar, dejando de lado su sentir de injusticia ante quienes hicieron trampa. Hay mucho para analizar de este punto, lo cual se seguirá abordando con toda seguridad.
Aún falta mucho por decir de este examen; todavía nada está resuelto ni terminado mientras no ingresen a las aulas la generación 2027-1. Estaremos pendientes para seguir viendo cómo evoluciona esta situación; la historia aún no termina.

*Doctor en Educación. Profesor de la Facultad de Estudios Superiores Iztacala. antonio.gonzalez@ired.unam.mx

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