El desarraigo como fuente de creación

 In Marco Antonio González

Marco Antonio González Villa*

En el campo de lo psi y de la educación, la historia nos muestra que vivir una experiencia de desarraigo puede ser la fuente de creación para muchos. Desde la etimología, el desarraigo tiene un origen en el latín y significa el acto de arrancar raíces, desenraizar. Llevado el concepto al escenario de lo social, implicaría separar a una persona de un lugar de origen o alejarla de una pasión; en este sentido, la idea de un lugar no se circunscribe solamente a una dimensión o significación geográfica, sino también a un lugar significativo ocupado en lo social precisamente, como un nivel económico o, como en el caso que hoy abordamos, una profesión.
Ya en otros momentos se ha hecho referencia a que diferentes teóricos de la educación disponen de un pensamiento interdisciplinario, lo que favoreció en ellos una perspectiva más amplia en el abordaje de diferentes fenómenos; sin embargo, es importante también poder considerar, creo, la experiencia de desarraigo que vivieron varios de ellos, geográfico o social, lo cual los llevó a moverse de un lugar al que podríamos llamar socioepistémico, si me lo permiten y con la seguridad de tener detractores.
En el caso de los principales teóricos del constructivismo, la situación es sumamente clara, evidenciando cada uno un desarraigo que los llevó a moverse de un lugar profesional a otro: Jean Piaget tuvo que moverse de la biología hacia el psicoanálisis y posteriormente a la psicología cognitiva; Vygotski se movió de la medicina al derecho y posteriormente a la psicología, y Ausubel hizo también un desplazamiento de la medicina y la psiquiatría hacia la psicología cognitiva.
El caso de Paulo Freire es otro ejemplo de desarraigo, no sólo de profesión, pasando de la abogacía a ser considerado uno de los más grandes pedagogos de la historia, sino que también fue obligado a desenraizarse de Brasil temporalmente por la dictadura militar, a salir de su país, haciendo paradas en Bolivia y Chile. Enrique Dussel, inspiración y sustento de la Nueva Escuela Mexicana, llegó a México proveniente de Argentina por causas similares a las de Freire.
Para los formados en el campo psi, ya referimos a Piaget y Vygotski, pero también podemos referir a autores como Freud, Skinner o Carl Rogers, quienes se movieron de una profesión a otra, como Enrique Pichon-Riviere o Kurt Lewin, quienes llegaron a América de Europa. Néstor Braunstein y José Perrés son dos grandes psicoanalistas que llegaron a México provenientes de Sudamérica también por las dictaduras.
Dado el número de intelectuales que han pasado por esta experiencia de desarraigo, es probable, lo planteo como hipótesis, que se genere o influya en un proceso de estimulación de procesos cognitivos, creativos, poiéticos, que los llevan a construir teorías, paradigmas y propuestas. Es sólo una posibilidad; sin embargo, hay evidencias de que moverse de un lugar tiene un impacto innegable en la producción y generación de conocimiento. Pensemos en otros casos, tal vez estemos descubriendo algo, ¿no?

*Doctor en Educación. Profesor de la Facultad de Estudios Superiores Iztacala. antonio.gonzalez@ired.unam.mx

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