El cielo tejido y el bosque mundialista

 In Graciela Soto

Graciela Soto Martínez*

En la zona metropolitana de Guadalajara, con motivo del Mundial de Fútbol 2026, se han desarrollado actividades culturales y artísticas. Una de ellas es el Bosque Mundialista, representación elaborada con hilos de rafia por las mujeres bordadoras de Etzatlán, de la organización Cielo Tejido. Son 1,486 kilómetros de hilo de rafia de diferentes colores y resistentes al sol; esto sólo en lo que respecta al cielo, más el tejido que forman los árboles. La obra está ubicada en el andador 20 de Noviembre en Zapopan, en uno de los corredores que llegan a la Basílica. Este es un festival diferente que convoca a admirar el arte con tintes de fútbol: hay árboles tejidos que forman los troncos, y de ahí se sostienen las figuras geométricas inspiradas en una serpiente azteca que se extiende por todo el andador. El conjunto es lo que conforma este Bosque que representa la diversidad social de los participantes.
El cielo tejido es la construcción de carpetas o cuadros de un tamaño especial hechos con hilo de rafia y ganchillo de un grosor especial, es un crochet que forma un cielo que filtra el sol y que adorna el espacio entre la tierra y el firmamento; es un techo de colores vibrantes cargados de significado. Cada carpeta tiene un patrón diseñado: algunos son flores, soles, estrellas u otras figuras. Ellas ostentan un Récord Guinness por el tejido más largo del mundo.
La obra se hizo con las manos de mujeres que honran la participación de los países en el fútbol. Acuden al llamado aun cuando ellas no practiquen este deporte; saben que en las familias se comparte este otro fútbol, el local, que no se transmite por televisión de paga. Ellas muestran su trabajo de manos artistas, no artesanas; es una obra de arte colectiva en la que aportaron su don y habilidad. El tejer es la herencia ancestral de las madres que en otros tiempos hicieron la ropa de sus recién nacidos para abrigarlos; sus prendas y cobijitas eran como el vientre materno que los mantenía calientitos ante los cambiantes climas de todos los lugares.
La Fundación Cielo Tejido Arte Colectivo está formada por 200 mujeres, la cual inició en 2016 con una de ellas que involucró a sus hijas. La señora Concepción Ron, mejor conocida como Paloma, Lorena Velasco expresa que su abuela y su madre tejieron 80 metros con motivos religiosos, expresa que el acto de tejer y ver su obra expuesta les dio satisfacción y paz. Esta unión de los hilos en crochet es un acto de integración de la mente y el cuerpo, un momento de armonía.
Más adelante, estas pioneras invitaron a más personas de su familia, vecinas y del DIF, hasta ser las 200 que son hoy. Ellas tejen en sus casas y van llevando las carpetas o piezas al taller. Algunas, más especializadas, son las que se encargan de los detalles como los escudos y algunos símbolos. Están en Etzatlán y en ranchitos cercanos al municipio. Esta obra se hizo aproximadamente de enero a mayo de 2026, más los meses de planeación, ya que el dibujo y diseño de la obra fueron primero. Intervinieron un arquitecto y un ingeniero que calcularon los postes o sostenes que se iban a necesitar por el peso del hilo, más el del agua, ya que se expondría en tiempo de lluvias. Han tenido algunos percances en el tejido por el paso de camiones altos o el peso del agua que daña algunas partes, que ellas mismas se han encargado de restaurar.
Estas mujeres, hábiles y rápidas con las manos, tejieron 200 metros de longitud por 9 y medio metros de ancho. Aquí se bordó puntada a puntada; no hubo IA para arrojar una idea de cielo y un resumen del mismo. El tejido se hace punto a punto, un movimiento de la mano para hacer cada partecita; están unidas en esta causa, son de Etzatlán y esta obra de arte también la tienen en su comunidad. “Nadie da lo que no tiene”, reza el dicho, pero también se da de lo que se tiene. Una vez que termine esta exposición, se destejerá y se guardarán los hilos para utilizarse en nuevas obras que les soliciten. Ellas han expuesto su obra en muchos lugares, tanto del país como del extranjero.
Este bosque con árboles representa a las selecciones de los países que juegan en el Estadio Guadalajara. Así, estas mujeres han sembrado árboles con su tejido y pintado el cielo con el color de las banderas de los equipos que hacen su estancia en Guadalajara en esta primera fase de juegos del Mundial.
Los países son los participantes en el Mundial que van a jugar en el Estadio Guadalajara (Akron), como lo son Corea del Sur con sus colores rojo, azul, negro y blanco; la República del Congo con su gran colorido en amarillo, verde y rojo; Colombia con su amarillo, azul y rojo en tonos fuertes; España con rojo y amarillo gualda; Uruguay con azul, blanco, dorado y ámbar; y Chequia con azul, rojo y blanco. Como un tema nacional está México en el inicio del recorrido: nuestra bandera tricolor (verde, blanco y rojo) armada con este tejido nos recuerda las muchas maneras de vivir el patriotismo. Además, está el árbol de Zapopan, lugar donde está el Estadio Guadalajara, que tiene arriba un balón que representa el lugar donde se van a jugar estos partidos, todos coincidiendo con sus estilos y cultura.
Esta obra nos invita a conocer y apreciar el arte local que ahora se comparte con todos los que aquí vivimos y los visitantes. Esta es la otra cara del fútbol; no estamos hablando de asistir al estadio o al Fan Fest de la FIFA y sus objetivos comerciales, que han creado espacios cerrados y exclusivos con pantallas gigantes para transmitir los partidos, sino de esta otra manera de vivir el encuentro entre otros mundos. ¡Enhorabuena por las tejedoras de Etzatlán! Que se les siga reconociendo la obra de sus manos y que lleguen a más cielos.

Doctora en Educación. Jefa de Sector Federal Preescolar. meipe1gsm@gmail.com

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