El aprendizaje significativo de la pobreza: creando un vínculo

 en Marco Antonio González

Marco Antonio González Villa*

Es un tema del cual me gusta polemizar, pero seguirá presente mucho tiempo, así que aquí vamos de nuevo. En el año 2004 se estrenó la película The fever, dirigida por Carlo Gabriel Nero y en la que vimos actuaciones de Vanessa Redgrave, Angelina Jolie y Michael Moore. El planteamiento es interesante, dado que una mujer que ha vivido siempre en una condición de privilegio económica empieza a sensibilizarse de las condiciones en que muchas personas, no privilegiadas, viven. El acercamiento a esta realidad nueva para ella implica la lectura del libro de El Capital de Karl Marx y el interactuar con personas de condiciones opuestas a la suya.
Evidentemente la lectura y la experiencia generan un aprendizaje significativo en ella, que la hace trascender su propia situación. Vemos como va haciendo una narrativa de la forma en que va asimilando este mundo de pobreza que le era totalmente ajeno y empieza a construir vínculos y generar proyectos y metas derivados de esta toma de conciencia. En un momento ella comparte que la forma en que educan en casa a las personas de su nivel y clase social es para fomentar el despojo a otros de sus bienes, al igual que motivan a la acumulación de lo material.
Y, tomando como base esta referencia, es inevitable plantearse el siguiente cuestionamiento: ¿cómo hace la SEP para garantizar que en las escuelas ubicadas en zonas de privilegio económico se eduque para la igualdad?, ¿qué tipo de supervisión brindan o revisión de planes y programas realizan para garantizar que no se fomente la discriminación o actitudes de despojo y acumulación de bienes?
La verdad es que no se hace nada, porque así tiene que funcionar el sistema: para Castoriadis es necesario que haya diferentes tipos antropológicos en un contexto, espacial y temporal, específico, que permitan coagular los temores y los ideales de diferentes grupos. De esta manera, las personas menos privilegiadas verán a los privilegiados como los malos de la historia por sus actitudes racistas y clasistas, mientras que, en sentidos opuesto, para las clases privilegiadas los pobres son el símbolo del fracaso y, así, al ser ricos, ellos se significan y viven como trabajadores y triunfadores. Desde el punto de vista social, político y económico ambos grupos son necesarios, de ahí se entiende que se pueda enfatizar y promover la diferencia.
Pero la película dejó un camino claro: la lectura contextualizada y la experiencia de vida cercana a aquello que se desea conocer, reconocer, asimilar y valorar, fomentan de verdad un aprendizaje significativo: la única forma de entender la pobreza es vivirla o, por lo menos, mirarla de frente y ver los estragos que deja en la gente. Mucha gente privilegiada ha visto la pobreza, pero se mantiene ajeno, ignorante y alejado de ella ¿quién da entonces la significatividad a cada contenido?
El aprendizaje es una decisión y una experiencia de vida. ¿Para cuántos aún sigue siendo significativa la pobreza? Espero que aún seamos muchos.

*Doctor en Educación. Profesor de la Facultad de Estudios Superiores Iztacala. antonio.gonzalez@ired.unam.mx

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