Educar en el pensamiento crítico

 In Miguel Ángel Pérez Reynoso

Miguel Ángel Pérez Reynoso*

Considero que el fomento, desarrollo y uso del llamado pensamiento crítico es uno de los pilares más importantes de la reforma o la propuesta curricular de la NEM. El pensamiento crítico se define como la capacidad de pensar de los sujetos, pero de hacerlo críticamente, y eso no viene siendo cualquier cosa.
En estos momentos, el desarrollo de la inteligencia humana se apoya en el uso de inteligencias artificiales; bajo dicha interacción reciente, se hace más potente el abocarse a desarrollar el pensamiento crítico.
En una sociedad como la nuestra, donde cada vez se recurre más a las salidas simplistas, a los atajos cognitivos o a la pereza pedagógica, el pensamiento crítico emerge como alternativa. Pensar en el pensamiento crítico es pensar en compromisos innovadores, a partir de acercarnos a conocer a sujetos que se atreven a dirigir la mirada en la movilización de su capacidad personal y en el uso de los instrumentos en los que se apoyan para resolver problemas.
El desarrollo del pensamiento crítico está relacionado con la capacidad de resolver problemas, de diseñar estrategias de solución y de develar los mecanismos que subyacen a los algoritmos del mundo actual. El desarrollo del pensamiento crítico no sirve sólo para diferenciar y poder elegir las mejores alternativas en educación de acuerdo a la pertinencia y la viabilidad de lo que está por elegirse; es más bien un componente transversal que se conecta con todas las piezas y los componentes de todo sistema.
Sería conveniente que desde la educación básica hasta la superior se fomente el desarrollo del pensamiento crítico a partir de la atención con los niños pequeños de preescolar, pasando por las niñas y los niños de la primaria, hasta pasar por los adolescentes y los jóvenes de la secundaria y en bachillerato, hasta llegar a los adultos que cursan estudios universitarios o el posgrado. En todo ello, el pensamiento crítico es transversal, que atraviesa todas las áreas, las esferas del desarrollo y las asignaturas del currículum básico.
Y en ello es importante que las y los docentes se habiliten desde su formación básica. También deben ser capaces de usar su pensamiento crítico como recurso pedagógico para facilitar en los otros el uso crítico en la resolución de problemas, en el manejo de la información que les llegue y en la toma de decisiones.
No existe con claridad una didáctica para el desarrollo del pensamiento crítico; lo que sí se puede decir es que la capacidad de asumir una postura crítica ante la realidad y saber hacer uso de habilidades cognitivas y afectivas en el manejo de información y en la diferenciación de los distintos componentes de la realidad a estudiarse y en la defensa de argumentos propios sólidos y originales que cada sujeto tiene que construir, todo ello está implicado en una pedagogía global que tiene como componente estelar el desarrollo del pensamiento crítico.
El futuro de la educación está en la capacidad de desarrollar habilidades cognitivas y afectivas bajo un enfoque más holístico; en todo ello, el fomento del pensamiento crítico junto con otros tipos de pensamientos como el pensamiento complejo, el pensamiento sistémico, el pensamiento estratégico, el pensamiento transversal y el pensamiento relacional; todos ellos se articulan desde una postura crítica en educación. Aquí tenemos el presente y la ventana hacia el futuro de la educación en el mundo.

*Doctor en Educación. Profesor-investigador de la UPN Guadalajara, Unidad 141. safimel04@gmail.com

Leave a Comment

Start typing and press Enter to search