¿Educación gratuita? Reducción de plazas y austeridad

 en Marco Antonio González

Marco Antonio González Villa*

La semana pasada, la Secretaría de Educación hizo un llamado a diferentes autoridades para que pudieran considerar una reducción del personal a su cargo; esta situación afectaría, al parecer, a algunas Subsecretarías y Direcciones Generales en la SEP. Digo “al parecer” porque seguramente la petición de la Secretaría implicó un análisis previo en el que han advertido lo poco productivos o innecesarios, que resultan algunos puestos.
No se habla de reducción de plazas docentes, obviamente, sino específicamente de plazas administrativas. La petición, entonces, nos lleva a pensar, a no olvidar, la idea de la gratuidad de la educación que, como es sabido, es sólo una frase.
Cuando uno escucha a diferentes economistas que defienden los principios básicos del Capitalismo y una filosofía Libertaria, son enfáticos al recordar que el Gobierno de cada país, México, en nuestro caso, obtiene recursos a través de los impuestos que las personas están obligadas a pagar, por lo que no resulta erróneo establecer que es la población económicamente activa la que termina pagando la educación del país.
Teniendo clara esta premisa, resulta obvio pensar que a mayor recaudación existirán mayores fondos para poder invertir en educación; pero es un hecho que un gran porcentaje de los recursos con los que se cuentan se destinan para pagar sueldos, no sólo de docentes, sino también de administrativos y de todo un aparato burocrático que ha hecho cada vez más gruesa la nómina. Puesto de esta manera, resulta entendible porque tenemos masificación de las aulas: la falta de dinero ha limitado la creación de un número mayor de escuelas y de plazas que pudieran hacer una distribución más adecuada del total de estudiantes de todos los niveles, pero ese crecimiento en infraestructura y personal es paulatino, sumamente lento e insuficiente.
¿Cómo llegamos a esta condición de tener una cantidad de plazas mayor a las necesarias en lo administrativo? El crecimiento poblacional trae consigo un incremento de plazas, docentes y administrativas, eso es un hecho, sin embargo, en algunos estados se han presentado situaciones en las que se han creado o “inventado”, plazas para corresponder a acuerdos políticos o personales, con docentes o miembros de los sindicatos en sus diferentes regiones geográficas, que resultó en un movimiento vertical hacia un cargo administrativo, que dejó un espacio vacante que necesariamente fue ocupado por otra persona o hubo una plaza nueva que solamente ha implicado más gastos. De esta manera, se ha ido visualizando un organigrama en el que, cada vez, tenemos a una cantidad mayor de autoridades encima de los y las docentes quienes, pese a estar jerárquicamente abajo, son los responsables directos del proceso educativo en todo el país.
Por esta razón, la petición de la Secretaría es totalmente plausible y resulta pertinente, ya que se eliminarán plazas totalmente burocráticas y, afortunadamente, habrá menos personas arriba de los docentes en el organigrama. No es un ascenso, pero sí un peso menos encima, ¿o no?

*Doctor en Educación. Profesor de la Facultad de Estudios Superiores Iztacala. antonio.gonzalez@ired.unam.mx

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