Dislocar la realidad

 In Luis Christian Velázquez Magallanes

Luis Christian Velázquez Magallanes*

 

La literatura moderna tiene como un recurso fundamental la dislocación de la realidad; los autores modernos diseñan historias a partir de elementos inverosímiles. La realidad se traspola a situaciones poco probables para romper los esquemas o parámetros habituales con el propósito de captar el interés de los lectores. Revisemos algunos ejemplos.

Franz Kafka en “La metamorfosis”, por ejemplo, presenta a un Gregor Samsa que, después de tener un sueño intranquilo, despierta convertido en un monstruoso insecto. Kafka disloca la cotidianidad a partir de una transmutación. ¿Quién en su sano juicio pensaría en la posibilidad de despertar convertido en un insecto?

Edgar Allan Poe diseña una visión del terror alejada de la tradición; el escritor norteamericano plantea que lo terrorífico no obedece a un ente externo, sino que su génesis se encuentra en el interior de lo humano. Para el autor de “El corazón delator”, las desviaciones mentales o padecimientos psicológicos ocasionan eventos terroríficos. El terror psicológico da cuenta de un elemento fundamental, la salud mental de los humanos y su relación con las interacciones sociales.

Howard Phillips Lovecraft rompe la imagen de lo real diseñando una cosmología para el terror. A diferencia de Poe, el terror en Lovecraft es un ente externo y universal que es capaz de influir en los eventos humanos. El terror es una fuerza cósmica capaz de generar eventos inverosímiles e incomprensibles. El terror es una fuerza que busca imponerse al orden y a la armonía que el hombre pretende encontrar en el mundo.

Juan Rulfo, además de las innovaciones formales que incorporó en su novela “Pedro Páramo”, presentó un elemento que rompe con los parámetros de la supuesta normalidad. Rulfo hace que los vivos tengan una interacción con los muertos para comprender los eventos de un pueblo llamado Cómala. El descubrimiento de esta misteriosa interacción no aparece de manera inmediata; debe develarse en el proceso de interpretación y reconstrucción de la obra que cada lector debe realizar.

Si hablamos de innovaciones formales, es necesario mencionar el artilugio de Julio Cortázar en su novela “Rayuela”. El género narrativo ya no es una estructura que debe perseguir un orden específico; si bien en la modernidad ya se habían presentado innovaciones sobre la forma, con Cortázar entendemos que la novela es un caleidoscopio que, al ser un juego en sí mismo, su visión dependerá siempre del individuo que la reconstruye.

James Joyce incursiona en la perspectiva moderna al tomar un tema de la Grecia clásica; su Ulises es la narración de un regreso. Joyce persigue una finalidad concreta: escribir cómo aparecen los pensamientos, deseos, anhelos y argumentos en el pensamiento. Esta técnica narrativa denominada flujo de la conciencia implicó la apertura de nuevas vetas para contar historias.

Este ejercicio propio de la literatura obedece a la necesidad de construir historias, con un alto sentido estético, en donde se materialice una visión artística mediante la palabra.

Los tiempos convulsos han dislocado la realidad a tal punto que las narraciones sobre los hechos parecen construcciones literarias y han perdido el criterio de objetividad; se está dejando poco margen de maniobra para los escritores.

La tentación de narrar desde la ficción ha atrapado a la realidad, que encontramos una serie de metáforas que no corresponden a los hechos. El célebre título de la novela de Milan Kundera: “La vida está en otra parte” es una frase perfecta para describir cómo las narraciones no corresponden con los hechos.

El fenómeno educativo no escapa de lo que denominaremos los cronistas de la ficción de lo habitual. Ideas como Nueva Escuela Mexicana, Humanismo Mexicano, Educación al Estilo Jalisco, educación para la paz, prácticas restaurativas, ejes articuladores, Comunidades de Aprendizaje para y en la vida, Proyectos Integradores, Protocolos de Actuación, Democracia Sindical y algunos otros más, nombran entes que no corresponden a la realidad del fenómeno educativo.

Si bien es cierto que las nociones se presentan como constructos dentro de un modelo educativo, tienden a caer en el terreno de la ficción cuando a los operativos no se les brindan modelos de capacitación adecuados.

La Secretaría de Educación Pública, por ejemplo, acaba de presentar una estadística donde muestra que a nivel nacional solo dos de cada diez docentes de educación básica incorporan los libros de texto gratuitos a sus procesos de enseñanza. El dato es develador: la apuesta gubernamental para consolidar una estrategia para la educación es operada sin usar los materiales diseñados para su causa.

En Jalisco las cosas no son diferentes; al contrario, parece que el halo de ficción rodea todo lo que tenga relación con la educación. La idea de ponerle el eslogan Al estilo Jalisco, más que referir a un modelo propio con lineamientos claros y políticas específicas con resultados cuantificables, denota, más bien, un mundo de caramelo que solo existe en la psique de algunos cuentos.

Queda, por tanto, apostar al plano de la capacitación constante y al diseño de un proyecto educativo propio de cada centro en donde sus integrantes escapen a la tentación de lo ficticio y laboren en el terreno de los hechos.

Además, los cronistas de la ficción de lo habitual carecen de habilidades para diseñar verdaderas obras de literatura.

 

*Licenciado en Filosofía. Profesor de educación secundaria en la SEJ. chris-brick@hotmail.com

Showing 5 comments
  • Martin Linares Ramos

    En palabras de un ranchero al que le guardo gran cariño: “ni pa’ disfrazar la burra sirven”

  • Tefy

    Excelente artículo, muchas felicidades.

  • J Jesus Delgado Puente

    Excelente artículo, muchas felicidades mi estimado amigo Luis.

  • Anilu

    En lo que refiere a la capacitación constante y el diseño de proyectos en las escuelas de acuerdo a su problemática sería lo que es más real a diferencia de como dice la SEP inventa sus historias sin ver la realidad

  • María Guadalupe

    De mis mejores lecturas , este artículo está para llevarse a mi cajón de los favoritos, primero me llevaste años atrás a obras que cuando leí cada página me atraía a un “mundo donde no corría el tiempo” y que al recordar cada autor y cada obra también recordé los buenos tiempos del tener tiempo para la lectura , hoy con nuestros nuevos planes tenemos que agendar tiempos para la buena lectura, porque el trabajo se ha convertido en planas, digo en capacitaciones jajajajaja y es increíble que sus mismas páginas suenan cual novela de Carlos Fuentes donde te envuelven de la misma manera que las historias de las obras contadas aquí, Me hiciste el día con este artículo partner 😊👍, te has ganado una estrellita ⭐️

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