Discutir la intervención educativa en términos de actualidad
Miguel Ángel Pérez Reynoso*
Con el diseño y puesta en operación de la Licenciatura en Intervención Educativa (LIE), por parte de la Universidad Pedagógica Nacional (UPN), la cual se gestó desde el año 2000 al 2002 y comenzó a operar en el mes de junio del 2002 en dos terceras partes de las unidades de la UPN del país.
A partir de dicho año y también de dicho programa de formación es que la Universidad Pedagógica pone a la orden del día la discusión de todos los elementos que giran alrededor de la llamada intervención educativa.
Hoy en día puede decirse que la intervención educativa es un conjunto de dispositivos que se instalan, dialogan y sirven como alternativa para entender de mejor manera los fenómenos educativos y también, desde la intervención, diseñar alternativas para la mejora, para el cambio y para la transformación.
Aun así, la intervención sigue siendo una polisemia; hay distintas formas de definirla de acuerdo al papel o al lugar de los profesionales y a las finalidades que se pretende lograr con el uso de sus sugerencias metodológicas e instrumentales.
Con su incorporación al campo educativo, la intervención llega para brindar alternativas bajo un horizonte preferentemente instrumental; es decir, la intervención sugiere hacer cosas en donde no siempre se hace referencia en torno a las mismas.
Si la educación se define como la capacidad de realizar acciones con la finalidad de contribuir a la formación de los sujetos, la intervención viene siendo la columna vertebral de dichas acciones, fomentando por tener claro los fines y los valores de las mismas.
Hoy en día, la intervención se ha tornado en un entramado complejo de sugerencias, de propuestas y de alternativas que articulan un sustento teórico, una ruta metodológica y una serie de finalidades de lo que se pretende lograr.
A la distancia, y después de haber pasado 24 años en donde arrancó la LIE de la UPN, es posible decir que la intervención educativa sigue siendo un elemento vertebral para entender gran parte del accionar educativo en tres planos:
a) En el plano de la detección de la problemática.
b) En el plano de la reflexión de las mismas.
c) En el plano de encontrar salidas, intersticios de algunas acciones o posibles alternativas; este flujo articula a la intervención, la cual no solamente se reduce al plano final de diseñar propuestas.
Desde que el sujeto o el profesional de la educación detecta una problemática y la enuncia, desde ahí comienza el trabajo de intervención: cómo la define, cómo la delimita y cómo profundiza a través del diagnóstico de dicha problemática.
Sin embargo, la intervención educativa no se reduce al plano instrumental; aunque preferentemente es más acción que reflexión, la parte más descuidada o menos atendida tiene que ver con teorizar el sentido de la intervención, el papel de los sujetos, la capacidad de moverse en contexto o en territorio y las posibilidades del cambio o de la transformación; es ahí en donde la intervención tiene aún áreas y elementos para la reflexión de nuevas elaboraciones y la oportunidad de ampliar su horizonte.
Desde que inició el interés en la intervención como un dispositivo de acción, cada vez se han hecho más potentes las elaboraciones; aun con su diversidad de significados, la intervención educativa ha sido base para la elaboración de trabajos de tesis en programas de maestría, doctorado y también en algunas ponencias y discusiones teóricas en el seno de los congresos que organiza el COMIE.
Hace algunos días, los estudiantes de intervención educativa de la UPN en Jalisco se reunieron para discutir los nuevos horizontes y el sentido en términos actuales de la intervención educativa. Habría que acercarse a conocer los productos de lo ahí discutido.
*Doctor en Educación. Profesor-investigador de la UPN Guadalajara, Unidad 141. safimel04@gmail.com