Descanso

 In Jorge Valencia Munguía

Jorge Valencia*

El escritor español Pío Baroja se encontraba en un huerto de su propiedad, sentado en una silla, cuando un vecino lo saludó y le dijo:

—¿Descansando, don Pío?
—No, hijo, trabajando —contestó el escritor.

Otro día, Pío Baroja estaba removiendo la tierra con una azada. El vecino le dijo:

—Ahora sí trabajando, don Pío.

El escritor respondió:
—No, hijo; ahora sí descansando.

En tiempos de relativismo a ultranza, el trabajo y el descanso resultan actividades opuestas que, desde su perspectiva, cada quien redefine según gustos y necesidades.
Como forma de supervivencia, el trabajo se realiza por obligación. En las sociedades postindustriales, todos deben ejercer una función lucrativa en beneficio de la comunidad. Descansar es una necesidad metafísica que permite la reconstrucción de la identidad. Las personas se configuran por la manera como practican el ocio.
Están los que prefieren viajar: se reconocen a sí mismos a través de otros lugares, otras costumbres y otros idiomas. Son personas que se descubren a través del contraste con otros.
Y también están los que prefieren el sedentarismo. Su idea del descanso consiste en el letargo: sólo dejar de hacer las tareas cotidianas. Duermen y comen más, ven películas en casa, reparan algunos daños… Éstos se reconstruyen desde la vocación eremita.
Comoquiera, descansar es un acto de identidad que da cuenta de la esencia de alguien.
En la serie de ciencia ficción “Severance”, los personajes aceptan el implante de un chip en el cerebro para ingresar a un empleo en una compañía. Gracias a este dispositivo no recuerdan su vida laboral cuando están en casa; y viceversa: dentro del trabajo no saben quiénes son, si tienen familia ni dónde viven. La serie plantea la dicotomía entre la vida cotidiana y la laboral.
Los seres humanos somos la suma de lo que hacemos, lo que creemos, lo que soñamos. El trabajo con el que nos ganamos la vida y los recesos en los que llevamos a cabo tareas que nos apetecen configuran en su conjunto lo que somos.
El trabajo es más que sólo una fuente de ingresos. Igual que las vacaciones son más que un lapso para recuperar la motivación.
José Gorostiza escribió en un endecasílabo que “no es agua ni arena la orilla del mar”. Si nos complace, el trabajo es una forma de descanso y el descanso, una forma de trabajar. Somos seres que buscan respuestas. Éstas, como en Pío Baroja, se encuentran en los actos que cometemos.

*Director académico del Colegio SuBiré. jvalencia@subire.mx

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