De la narrativa del agua a la narrativa del miedo. El papel de la escuela y de la educación

 In Miguel Ángel Pérez Reynoso

Miguel Ángel Pérez Reynoso*

En Jalisco, la crisis del agua sucia y pestilente se ha asociado a otras muchas crisis de gobernanza y de credibilidad, crisis de certezas en las respuestas oficiales que da el gobierno, crisis de las formas en el vínculo entre gobernados y gobernantes y otras muchas crisis más que hacen que continúe el proceso de pérdida de credibilidad en la esfera del grupo gobernante.
Bajo este contexto, es posible reconocer que hemos pasado de una narrativa ciudadana sustentada en un reclamo justo y legítimo en la lucha por agua limpia y que ha sacado a la gente a manifestarse en las calles al lado de los iguales, a otra narrativa que es la del discurso del miedo, del terror, de la provocación y que está asociada con la misma esfera de gobierno.
Estas narrativas son formas de desplegar gran parte de los proyectos y de los idearios: por un lado, el despliegue ciudadano que sale a las calles por un reclamo justo y, por otro lado, el despliegue en la esfera de gobierno basado en el autoritarismo, la cerrazón, la amenaza y la provocación; cuando estas dos narrativas se enfrentan, chocan y tienden a derrotar o a pulverizar la otra parte.
En Jalisco tenemos un gobernador que tiene el síndrome del efecto chimoltrufia: “cuando dice una cosa y luego al siguiente día dice otra muy diferente”. Dicho personaje no ha sido ni claro ni convincente cuando se dirige a la ciudadanía; no lo hace de manera directa porque tiene miedo al abucheo y al rechazo; lo hace mediado a través del uso indiscriminado de mensajes y de spots que difunde a través de redes sociales.
Lo último que tenemos es cuando se refiere a la ciudadanía después de la manifestación del 18 de octubre, en donde un grupo de encapuchados vestidos de negro y con una postura descaradamente provocativa generan desmanes. Aquí el gobernador ya no responde por la demanda del agua, sino que ahora se desvía la atención al asunto de la provocación y la violencia.
Dice el gobernante: “No vamos a permitir agresiones y violentos en la sociedad”.
Qué paradójico el asunto, cuando días antes había reconocido el carácter agresor de los propios policías que forman parte de su gobierno y que reconoce que se excedieron en el tratamiento dado a los ciudadanos con los manifestantes. Entonces, ¿quién es el que agrede? ¿Las personas que están ligadas a la parte institucional y a un gobierno que miente y que agrede sistemáticamente, o a los manifestantes que salen a la calle a manifestarse de buena fe para tener una respuesta favorable a sus demandas y lo que obtienen a cambio es una respuesta violenta y provocadora?
El gobierno ahora usa una narrativa diferente para desviar la atención y para colocar como parte prioritaria en la agenda un asunto que no es el prioritario, para no responder a la demanda del agua y, por último, para mediatizar a la ciudadanía de que las cosas se están resolviendo.
Lo peor que puede hacer un gobierno es mentirle a los ciudadanos que dice representar; lo peor que puede hacer un gobierno es esconderse en la turbulencia de la incongruencia para engañar o intentar engañar a la gente a partir de esconder el interés de un negocio y que además es turbio para sacar provecho personal y de grupo. Lo peor que puede hacer un gobierno es ser omiso ante el reclamo social y ciudadano de un número destacado de personas que, al verse afectadas, salen a la calle a gritar y a manifestarse. El ser omisos coloca a un gobierno como insensible y como carente de capacidad de interlocución con los ciudadanos a los que dice representar.
Todo esto tiene una relación con el campo educativo y con el mundo de las escuelas; habría que pensar en dónde están dichos vínculos y dichas relaciones. Cada maestra y maestro está obligado a pensar en los vasos comunicantes que unen el trabajo de la escuela con las manifestaciones del descontento social y hacer –como dice la NEM– un proyecto comunitario.

*Doctor en Educación. Profesor-investigador de la UPN Guadalajara, Unidad 141. safimel04@gmail.com

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