Cubrirse el rostro

 en Marco Antonio González

Marco Antonio González Villa*

Puede tener muchos sentidos. Sin embargo, cubrirse el rostro, sin importar la razón, siempre implicará un ocultamiento, un no dejar ver.
A veces sólo utilizamos las manos, como cuando estamos avergonzados por algo, cuando lloramos y no queremos revelar nuestro o sentir o cuando hay una cámara frente a uno y no queremos ser grabados; a veces puede ser por enfermedad o evitar un contagio.
Diferentes culturas desde la antigüedad han utilizado máscaras o se han pintado el rostro, sin embargo, se buscaba con ello realizar un ritual o realizar una representación, una actuación de la realidad.
El teatro, la literatura, las revistas y el cine, desde el arte, nos han mostrado diferentes personajes que, también por diferentes causas, requieren proteger su rostro y no ser descubiertos. De esta manera, los héroes se encargan de hacer el bien y los villanos el mal.
Es un hecho que, durante la infancia, poder emplear una máscara o algo que tape la cara total o parcialmente, como la máscara del zorro o los lentes de Superman, puede resultar en un momento sumamente emocionante, sobre todo cuando se representa al héroe de moda favorito. A mí me tocó emocionarme todavía al ponerme la máscara de El Santo, por ejemplo; muchos de mi generación seguramente también, un día al menos, nos pusimos un paliacate en la cara y jugamos a ser bandidos.
Me parece importante resaltar que, en una de las películas del Batman de Nolan, el súper héroe explica que se usa una máscara no para esconder el rostro, sino para proteger a las personas que son cercanas a uno, lo cual me pareció una respuesta muy responsable.
En México ya hace más de 25 años un día nos despertamos y vimos como unos encapuchados se habían levantado en el sur del país luchando y pugnando por el respeto y los derechos de las comunidades indígenas, lo cual en poco tiempo le dio la vuelta al mundo. Obviamente, al poco tiempo ya había muñequitos igualmente encapuchados. Vimos entonces a personas con el rostro cubierto luchando por causas justas.
Actualmente, cada vez con mayor frecuencia, en diferentes movilizaciones sociales, han aparecido personas que, por diferentes motivos también, han decidido ocultar su rostro. Sin embargo, dentro de esta protección y anonimato que tienen, algunas y algunos de ellos han realizado acciones que afectan y alteran el orden social. Obviamente no son todos, muchas personas realmente se cubren por protección personal, pero algunos lo hacen para poder, impunemente, causar destrozos o afectar a otros. Lo cual es reprobable y un acto cobarde. Es también un ejemplo que se da, del cual somos responsables ¿qué aprende un niño al ver a personas en actos vandálicos con el rostro cubierto?
Marchar o protestar denunciando irregularidades e injusticias con el rostro descubierto es un acto admirable, congruente, valiente y digno de reconocer; tomar por la fuerza instalaciones de una escuela o vandalizar en la vía pública con el rostro cubierto, representa totalmente lo opuesto.
Descubramos entonces el rostro o, por lo menos, descubramos buenas intenciones en los actos. Pensemos siempre en el ejemplo que damos, es importante ¿o no?

*Maestro en Educación. Profesor de la Facultad de Estudios Superiores Iztacala. antonio.gonzalez@ired.unam.mx

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