¿Cómo pueden los docentes aprender a producir o generar innovaciones propias ligadas a su contexto específico?

 en Miguel Ángel Pérez Reynoso

Miguel Ángel Pérez Reynoso*

En un Foro al que fui invitado, el cual se trató sobre la importancia del Aula invertida como una alternativa en educación para generar aprendizajes y una nueva forma de entender y de entenderse en el actual orden de cosas. Dicho evento se llevó a cabo en un centro educativo de la UNAM Campus León.
A diferencia de lo que son las reformas educativas y el curso descendente que siguen las mismas en el sistema, la evaluación educativa invierte dicho orden, va de adentro hacia afuera del sistema, de abajo hacia arriba y de pequeñas cosas a cosas más grandes. No así la reforma, que desde el inicio se plantea objetivos muy ambiciosos, con un esquema prescriptivo y con una dirección de arriba abajo.
El Aula Invertida es un ejemplo emblemático de innovaciones, rompe con la presencialdad a toda costa, incluye el uso de los avances tecnológicos y cambia el sentido de la relación maestro–alumnos. Contenidos de estudio. A partir de dicho evento y como parte del reporte final que he elaborado en mi trabajo, me planteo la pregunta que da pie a este artículo, ¿cómo aprenden los docentes a generar innovaciones educativas que respondan a las necesidades educativas del entorno en donde realizan su práctica docente?
Siguiendo con las reflexiones, considero que aquí está una de las alternativas para resolver el problema de la reforma (vista como ofensiva frontal en contra del magisterio).
Tradicionalmente las y los docentes se habían convertido en consumidores de innovaciones, las cuales se generan o se originan en otros lugares y en otros contextos, se trata ahora de generar una comunidad y una didáctica para aprender a generar innovaciones propias. Las ventajas de todo ello pudieran servir como alternativa para llevar a los docentes (desde la práctica) a mejores horizontes de desarrollo profesional.
Reconozco al menos tres grandes ventajas al llevar a los docentes para que aprendan a generar innovaciones propias:

a) Se genera una mayor y mejor autonomía en el desempeño profesional. No se depende de lo que hagan o propongan otros, ya que los docentes aprenden a diseñar su propia ruta formativa y la de los sujetos a su cargo.
b) Flexibiliza el currículo ya que la innovación es una respuesta pedagógica a las problemáticas del contexto generadas desde la práctica misma.
c) Los docentes se familiarizan con el cambio (Fullan y Hargreaves), como un componente del trabajo educativo, de buscar alternativas de manera constante, bajo el principio de que: ante todo problema o demanda educativa del entorno se buscan alternativas siempre pensadas desde la innovación con dos atributos básicos: la creatividad y la originalidad.

El problema en el fondo es que no podemos formar hacia la innovación a partir de sujetos que no lo son, como decía hace algunos años Jaume Carbonell la innovación hay que vivirla para saber de sus ventajas. Y eso es lo que propongo “Vivir la innovación para contrarrestar los excesos y las amenazas de la reformas educativas”.

*Doctor en educación. Profesor–investigador de la UPN Guadalajara, Unidad 141. mipreynoso@yahoo.com.mx

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