Chairos vs fachos ¿hay algún mensaje positivo?

 en Marco Antonio González

Marco Antonio González Villa*

Los recientes hechos lamentables acontecidos en Culiacán han servido para polarizar a la población en torno a la comprensión o desaprobación sobre la decisiones y acciones ejercidas para calmar la situación que estaba sufriendo la población.
“Divide et Vinces” dice la frase en latín atribuida a Julio César que se traduce como “Divide y vencerás”, que parece aplicarse, desafortunadamente, en estos momentos a la circunstancia mexicana. Las redes sociales se han convertido en campo de batalla en donde, de manera incomprensible y tomando distancia de la disputa, unos a otros atacan y señalan a quienes responsabilizan de lo acontecido, pero tomando y asumiendo una postura política, que lleva posteriormente a entrar en discusiones con aquellos que piensan, opinan y miran diferente, tanto la situación como el origen del problema.
Así, la disputa entre la gente que apoya al presidente en contra de sus detractores, que en realidad ha estado presente desde las campañas presidenciales, se intensificó el fin de semana. Los llamados chairos, forma despectiva de llamar a la gente que se opone a las ideologías de derecha, y los fachos, forma despectiva de llamar a la gente de derecha derivada del término fascista, nombrados ambos así por sus respectivos contrincantes, han utilizado todo tipo de recursos lingüísticos para denostar, criticar, minimizar o descalificar los argumentos de sus rivales, pudiendo llegar a niveles de agresión verbal que podrían patentizar cierto tipo de odio que, repito, resulta verdaderamente incomprensible.
La postura de la televisión abierta, de ciertos pseudoreporteros y de los partidos de oposición resulta obvia y previsible, aunque no justificable, dado que defienden sus principios y postura política a ultranza, pero la postura asumida por algunos que simplemente detestan al presidente no es justificable, como tampoco lo es la de aquellos que lo defienden con agresión no con un sentido crítico y fundamentado.
Y en esta disputa muchos hijos y alumnos han estado en medio de discusiones o han tenido que escuchar nuestra toma de partido, sin entender necesariamente, las razones o la pasión que imprimen al hablar sobre estos puntos.
Por eso me atrevo a hacer una pregunta, ¿se ha ganado algo o le conviene al país esta división?, obviamente el no sería la respuesta. Es claro que, en este sentido, la postura que ha tenido el presidente también se ha caracterizado por fomentar esta división, lo que demanda de él, y de todos, un cambio por el bien común.
Creo que se nos ha olvidado que independientemente de nuestra afición política todos somos mexicanos, así como también se nos olvida que somos personas y hermanos desde unas perspectivas filosóficas, teológicas y geográficas. El ejemplo que estamos dando forma parte de la educación que en el sentido más amplio también brindamos a las nuevas generaciones. Conviene entonces, creo, que lejos de criticar o agredir deberíamos buscar puntos de encuentro y acuerdos que favorezcan a todos en lo general. Pero eso requiere un cambio de actitud y tener la disposición; aquí veríamos cual grupo tiene un mejor proyecto de país. Espero verlo pronto

*Maestro en Educación. Profesor de la Facultad de Estudios Superiores Iztacala. antonio.gonzalez@ired.unam.mx

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