CCH: los primeros 55 años
Marco Antonio González Villa*
Es una de las escuelas con más historia. Recién cumplidos sus primeros 55 años, podemos hacer un recuento de diferentes hechos y situaciones que han acompañado y sido parte de este trayecto de más de 5 décadas.
El CCH, que siempre recordaremos, es producto del pago de culpas de Díaz Ordaz y Echeverría por lo ocurrido en el 68. A pocos meses de haber iniciado el sexenio, el 12 de abril de 1971, abrieron sus puertas los planteles de Azcapotzalco, Naucalpan y Vallejo. Sin embargo, después todo volvió a su “normalidad” porque, entre el Halconazo y la prohibición al rock por lo de Avándaro, se evidenció que lo represivo iba a continuar.
Pero el CCH venía de un movimiento social que, puertas adentro, seguía vivo: docentes marxistas, el nombre de Lucio Cabañas en las paredes, al igual que las siglas del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional o las palabras, también con historia, de Sendero Luminoso o bien la imagen del Che. Había una postura y posicionamiento político que marcó a generaciones de estudiantes de la década de los setenta y los ochenta. Los CCH fueron también voz y apoyo en las huelgas del CEU y la última en los 90, por ejemplo, participando en diferentes marchas a las cuales llegaban los estudiantes a bordo de los extintos Ruta 100. Hoy llegan por diferentes vías, pero su presencia en marchas y movilizaciones sigue siendo infaltable. Deja en claro, como decía Freire, que todo acto educativo es un acto político.
El rock prohibido encontró en el CCH un aliado para seguir sonando, ya que cada joven o adolescente podía ver películas como Pink Floyd: The Wall o Apocalipsis ahora. Esta última incluye música de los Doors, por ejemplo, y se realizaron conciertos dentro de los planteles. De hecho, se pudo conformar un grupo llamado los Nakos, que surgió desde sus entrañas. Por su historia y por su ideología, los CCH abrieron sus puertas en los 90 para efectuar conciertos en apoyo al EZLN; hay una postura rebelde, pero enfocada en las injusticias sociales.
Ha sobrevivido ya varias transiciones políticas, conviviendo críticamente con el PRI, el PAN y MORENA, con quien esté en turno, sufriendo cuestionamientos o desvalorizaciones políticas continuamente, pero siendo siempre un referente para la educación del nivel medio superior.
El CCH ha contado siempre con docentes que vienen de diferentes formaciones, de diferentes universidades, de diferentes épocas, lo que le ha dado pluralidad, transversalidad y diversidad en su pensamiento; algunos ya han partido, no obstante, aún quedan algunos fundadores, otros fueron alguna vez estudiantes ahí, como yo, y han vuelto para preservar y prolongar su vínculo con un Colegio que tiene vida; para otros fue una elección, al igual que la de miles de estudiantes que han pasado por sus aulas. Obviamente, ha sufrido cambios con el tiempo, pero ha mantenido mucho de su esencia.
Para cerrar, quiero compartir algo que he dicho en otros espacios: el CCH y yo nacimos casi al mismo tiempo, con pocas semanas de diferencia, pero él se ve permanentemente joven y yo debo aceptar que no, aunque espero preservar su espíritu. Felicidades nuevamente al Colegio, que las velitas y los logros se sigan acumulando.
*Doctor en Educación. Profesor de la Facultad de Estudios Superiores Iztacala. antonio.gonzalez@ired.unam.mx